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La Sinfónica de Galicia homenajea a Mahler

La Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG) celebró el segundo de los dos conciertos que ha programado como ciclo de homenaje a Gustav Mahler (1860-1911) en el centenario de su muerte, con la interpretación de La canción de la Tierra, en la que actuaron como solistas los tenores Dietrich Henschel y Kaus Florian Vogt. Como primera obra del concierto, que se celebró sin intermedio, se estrenó Ewiges blaues Licht, del compositor gallego afincado en Nueva York Octavio Vázquez. Se trata de una obra breve, encargo de la OSG para este concierto, de apenas 10 minutos de duración y que utiliza prácticamente la misma plantilla orquestal que la La canción de la Tierra.

La última creación orquestal de Vázquez se inicia con un canto muy emotivo a cargo de chelos y violas, tras el que las maderas crean desde su primera intervención las resonancias de Shostakóvich a que tan acostumbrados nos tiene Vázquez, llevando tras de sí a ese mismo estilo, tan frecuente en la obra sinfónica de Vázquez, a la cuerda y en menor medida a los metales.

Viraje estético

Finalmente, temática y orquestación de Ewiges blaues Licht alternan esta querencia habitual con una mayor aproximación a la música de Mahler. Viraje estético que muy probablemente pueda ser efecto del encargo, del carácter conmemorativo de este y de la inspiración que el autor declara en las notas al programa proveniente de las palabras finales del texto de La canción de la Tierra y de algunos de sus temas.

La versión de esta obra maestra del bohemio realizada por Víctor Pablo y la OSG supo recorrer acertadamente, desde la fuerza inicial de trompas y violines, las alternancias de clima que le son propias. Hubo grandes momentos en los tutti y en las intervenciones de cada sección más esos solos espléndidos a que nos tienen acostumbrados los músicos de la OSG, destacando los del oboe de Casey Hill y la flauta de Claudia Walker. El tenor Klaus Florian Vogt fue creciendo en su intervención a medida que calentaba su voz, de una gran pureza de timbre y muy en la línea de heldentenor requerida por su parte de la obra mahleriana. Dietrich Henschel mostró su acostumbrada sutileza interpretativa dentro de su acostumbrada línea de canto de técnica impecable, aunque algo escaso de potencia por momentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de marzo de 2011