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La juez retira el cargo de homicidio a los parientes de la mujer desatendida

A los detenidos se les imputa un delito contra las relaciones familiares

Las tres personas detenidas en relación con la muerte en Lugo de una mujer de 53 años, con la que convivían y que presentaba síntomas de desatención, han salido en libertad sin medidas cautelares y con la imputación inicial de homicidio rebajada a un delito contra las relaciones familiares, penado con prisión de dos a cuatro años. Su salida de prisión fue ayer, tras prestar declaración en el Juzgado de Instrucción número 2 de Lugo.

En la toma de declaración no estuvo presente ningún representante del ministerio fiscal. La juez continuará con la instrucción del caso, que ha generado una gran conmoción y alarma en la capital lucense. El letrado al que han encomendado la defensa de los tres imputados, Carlos Lodos, se congratuló ayer de la libertad de sus clientes y de la modificación de la calificación adoptada por la instructora al observar que es "bastante más leve".

La mujer fallecida padecía demencia senil, alzhéimer y depresión

El Ayuntamiento niega que la familia hubiese solicitado asistencia social

El trabajo policial comenzó el pasado 2 de febrero, cuando el juez de guardia levantó el cadáver de una mujer que presentaba síntomas evidentes de desnutrición y mala atención doméstica y sanitaria. Después trascendió que la víctima arrastraba dolencias de alzhéimer, demencia senil y depresión. La mujer vivía en un piso alquilado que compartía con dos hijos, uno menor, el marido de la hija mayor y un nieto de siete meses. Además, su marido, con el que no convivía desde hacía 14 años aunque no estaban separados, y que regenta un conocido negocio de compraventa de automóviles, pernoctaba dos o tres noches por semana en el mismo piso.

Las tres personas mayores, marido, hija y yerno, fueron los detenidos como supuestos responsables directos del mal estado de la fallecida. Una de ellas, una hija de 23 años, era quien tenía un contacto más directo con su madre. Además, se encargaba del cuidado de un hermano de 14 años y su hijo de 7 meses. La hija también arrastra una fuerte depresión y ha defendido en declaraciones públicas el "buen cuidado" que, según su criterio, dispensaban a su madre: "La cuidé lo mejor que pude". "Es cierto", agregó, "que tenía llagas por estar en cama, pero le poníamos la crema".

El letrado dice que las cosas "son muy distintas de cómo puede parecer desde fuera", aun asumiendo que "a lo mejor no estaba todo lo bien atendida que podría haber estado". También ha especificado que la víctima, debido a sus episodios degenerativos, "escupía" la comida, se negaba a levantarse o lo hacía a horas intempestivas y "se ponía a cantar" o repetía en voz alta por el pasillo de casa el nombre de las vacas con las que había trabajado en otra época. El abogado sostuvo, por otra parte, que la familia había demandado ayuda de servicios sociales en el centro de salud, donde le aseguraron que la persona para quien requerían cuidado "podía valerse perfectamente por sí misma". Desde el Ayuntamiento de Lugo, la concejala de Benestar Social, Carmen Basadre, ha precisado que "no existe" ninguna solicitud referida a esta mujer. Tampoco constan peticiones en los servicios de la Xunta y la última vez que la mujer acudió a su centro médico fue el 29 de noviembre de 2009.

La calle Río Navia, donde se produjo el suceso, está enclavada en uno de los barrios más populares de Lugo, A Milagrosa. Allí son varios los vecinos que conocen a la familia y sus versiones difieren bastante cuando opinan, casi siempre bajo el anonimato, sobre los hábitos de esta familia. Josefa asegura que la víctima estaba "bien atendida dentro de su dolencia", e incluso recuerda haberla visto hace unos meses "bien arreglada" para acudir a un evento social.

Distinta es la versión ofrecida por otros habitantes del barrio. Algunos aseguran, con bastante precisión, que son conscientes de que al menos en tres ocasiones fue avisada la Policía Local por incidencias ocurridas en la vivienda que tenían alquilada. En dos de los casos se habrían desplazado hasta el lugar agentes de la Patrulla Verde, ya que las denuncias se referían a cuestiones relacionadas con la alteración de la convivencia vecinal por un perro que poseía la familia.

Las mismas fuentes vecinales explicaron que en otra ocasión acudió otra patrulla del mismo cuerpo policial, después de que una vecina se hubiera encontrado con la mujer ahora fallecida sola, llorando y desamparada en las escaleras del piso que habitaban. "La Policía Local llegó y dijo que se harían cargo de la señora, pero hasta hoy", apuntó uno de estos testimonios, que prefiere mantener el anonimato y argumenta que se trata de una familia "bastante desestructurada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2011