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Rueda propone ante Louzán "reinventar las Diputaciones"

El acto de inauguración de la nueva sede provincial de la Diputación de Pontevedra dio pie ayer a un nuevo intercambio de acusaciones veladas entre los representantes de las tres administraciones que asistieron, a cuenta del papel que deben desempeñar los entes provinciales. Si el presidente provincial, Rafael Louzán, cargó en su discurso contra "los que quieren debilitar una casa de 175 años, destruir y no construir", el alcalde pontevedrés, Miguel Anxo Fernández Lores, reiteró la tesis del BNG de que la institución debió desaparecer con el Estado de las Autonomías. El conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, también atornilló al presidente provincial, en una intervención en la que pidió "reinventar las Diputaciones" para evitar duplicidades en los gastos.

La segunda sede de la Diputación está a escasos metros de la otra. Propiedad del Ayuntamiento, este la cedió a cambio de que desde la Administración provincial se hiciesen cargo de los gastos de la construcción de un nuevo puente sobre el río Lérez. En el acto de ayer aprovecharon también los organizadores para conmemorar el 175º aniversario del ente, que se cumple hoy. Rueda y Louzán, que entraron juntos, debieron sortear a la cincuentena de mariscadoras que se manifestaban ante la puerta para reclamar que la Xunta les restituya los 557 euros mensuales de ayuda que cobraban las jubiladas de la profesión hasta que alcanzaban el periodo mínimo de cotización para percibir íntegra su pensión. Al grito de "Queremos lo nuestro", las mujeres abuchearon a Rueda, que accedió al recinto sin girar la cara y con gesto serio, acompañado de Louzán y el delegado de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores. Telmo Martín, el candidato popular a las municipales, se había acercado minutos antes al grupo, haciéndose de nuevas y mostrándose comprensivo ante las reclamaciones.

Ya en el interior, Louzán atendió a los medios de comunicación y destacó la "luminosidad" del espacio restaurado, que le ha costado a las arcas provinciales en torno a 675.000 euros. La obra no tiene licencia municipal, y aún está pendiente de un informe de Patrimonio respecto a los cambios en la fachada, motivo que llevó a la concejala socialista Teresa Casal a cancelar su asistencia. Preguntado por la flexibilidad en la aplicación de la normativa urbanística, Louzán adujo que la estructura del inmueble se ha respetado y se refugió en el interés general. "Por encima de todo eso están los servicios a los ciudadanos Aquí nadie viene a beneficiarse", defendió.

Ya durante su discurso, aludió a las Cortes de Cádiz como fundamento de la estructura provincial, defendió a los "empleados públicos puestos en cuestión de forma generalizada e injusta" y se refirió tímidamente a la necesidad de "fomentar la colaboración entre áreas metropolitanas y Ayuntamientos". Lores aprovechó su turno para censurar las acusaciones del PP local, que esta semana criticó un supuesto exceso de gasto en el mobiliario de la nueva sede municipal, también recién estrenada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2011