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Reportaje:TENIS | Abierto de Australia

"La sexta marcha mental"

En una demostración de cómo sobreponerse a las dificultades, Federer sale airoso de la quinta manga contra Simon mientras Verdasco y Almagro superan puntos de partido

Al final del día, todo son misterios, enigmáticos triunfos, victorias nacidas en extrañísimas circunstancias. "¿No ves? ¿Qué pasa?", le pregunta el suizo Roger Federer al juez de línea, que seguro que no le oye, tal es el clamor, tal la excitación de la grada, mientras el número dos mundial apura (6-2, 6-3, 4-6, 4-6 y 6-3) el quinto set contra el francés Gilles Simon en la segunda ronda del Abierto de Australia. "¿Qué hago?", se interroga Fernando Verdasco, perdido, antes de que dos chicas de la grada le despidan con sus besos celebrando lo que han visto: al madrileño superando tres puntos de partido frente al serbio Janko Tipsarevic por 2-6, 4-6, 6-4, 7-6 (0) y 6-0. "¿Cómo lo soluciono? ¡No estoy tranquilo!", se plantea finalmente Nicolás Almagro, que se enfrenta a dos pelotas definitivas, las resuelve por 7-5, 2-6, 4-6, 7-6 (10) y 7-5 y pasa de ronda pese a ganar los mismos puntos (169) que el ruso Igor Andreev, el rival vencido. ¿Cómo explicar eso? ¿Por qué sobreviven esos tres tenistas tras ser llevados al límite de las cinco mangas?

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"La experiencia ayuda", explica Verdasco, enhiesta la cresta punki, fresco aún el recuerdo de su increíble remontada ante David Ferrer en el Abierto de Estados Unidos; "dominar mentalmente tantas situaciones en contra es especial. Son ganas de ganar, ver que estás bien física y mentalmente". ¿Cómo lo hizo Almagro? "Sabiendo sufrir", dice. "Y es que, al final", resume Ferrer, que hoy juega contra el estadounidense Michael Russell, "el tenis no es solo calidad. Es mentalidad, es físico, es aprovechar los momentos clave. Jugar bonito no significa nada. Los mejores mental y físicamente son unos bestias".

Las citas del Grand Slam son los maratones del tenis. Con sus cinco sets, apurados uno a uno por Federer, Verdasco y Almagro, que solo afrontan tres en el resto de los torneos; con sus torturadores horarios (el suizo acabó de jugar pasada la medianoche), y con su formato extendido (dos semanas de presión continua), representan la larga distancia en el deporte de la raqueta. Tres horas y 14 minutos jugó Federer mientras mordía el frío de la noche australiana. Tres horas y 58 minutos pasó bajo el sol el número nueve mientras se ahogaba y resurgía. Y tres horas y 54 minutos sufrió sobre el cemento el número 15, pegando, peleando, viviendo a gritos.

En consecuencia, se deduce, no gana necesariamente el atleta que corre más bonito, sino el que es más efectivo, el más resistente, el más fuerte mentalmente. Hoy por hoy, Rafael Nadal, que en la pasada madrugada española se enfrentó al estadounidense Ryan Sweeting, es ese hombre: ha ganado el 70% de los sets decisivos que ha disputado y el 82,4% de los quintos sets. Federer, con el de ayer, el 56,2%. "Para los tenistas que están arriba", argumenta el mallorquín, "jugar a cinco sets es una ventaja porque da tiempo a marcar diferencias". No es el único ingrediente de la explicación: "En las situaciones de dificultad, los mejores tienen una sexta marcha mental".

Esos hombres también llegan a la victoria mecidos en sus rutinas. "Comprendes lo importante que es la nutrición, hidratarte y dormir", explica el estadounidense Andy Roddick, ex número uno, que ganó por 7-6 (7), 6-2 y 6-3 al ruso Igor Kunitsyn; "es importante ocupar tu tiempo, quemar la energía lo más pronto posible en el día de descanso, ser activo para evitar los nervios. Debes lograr que te quede energía. La duración de los partidos en los grandes es de una naturaleza extrema".

Al final del día, Feliciano López resumió ese sufrimiento, esa tortura, esa resistencia de los adversarios aun cuando ya todo estaba perdido (Simon cedió tras un puñado de bolas de partido), en breve quejido: "¡Qué deporte tan cruel este que jugamos! En tres días de competición ha habido ya unos cuantos dramas. Durísimo perder después de cuatro o cinco horas de partido".

Ocurre en Australia. Ya en la segunda ronda, los favoritos sufren hacia la victoria por el camino del castigo.

Segunda ronda: Hombres: N. Djokovic (Ser.)-I. Dodig (Cro.): 7-5, 6-7 (8), 6-0 y 6-2. T. Robredo-M. Fish (EE UU): 1-6, 6-3, 6-3 y 6-3. X. Malisse (Bél)-A. Montañés: 6-4, 6-0 y 6-1. Mujeres: V. Williams (EE UU)-S. Zahlavova (R. Che.): 6-7 (6), 6-0 y 6-4. M. Sharapova (Rus.)-V. Razzano (Fra.): 7-6 (3) y 6-3.

Federer celebra un golpe ganador frente a Simon.
Federer celebra un golpe ganador frente a Simon.REUTERS

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