El poeta Estevo Creus recupera 'O libro dos cans' y le pone música

Un ensayo "nada trascendente" y un cedé con música instrumental compuesta por él mismo. Son la adenda de la nueva vida, en papel, de O libro dos cans (Franouren Ediciones), el poemario que Estevo Creus distribuyó en disquete hace ahora diez años. "Me interesa el juego, no la narrativa transmedia", ironiza Creus, que ayer presentó el libro en Couceiro. "El protagonista sigue siendo un tipo que construye artefactos mientras está en su casa, esperando a los perros".

"La pretensión", continúa, "era dibujar ideas y conceptos, que su interés fuese más conceptual que poético". La broma poética está en el retrato sobre el avance y la quietud "en lugares reducidos a puntos de tránsito", donde todo es improductivo porque da igual adelantarse, correr o estar quieto. Algo necesario, dice, "para poner en valor el absurdo como fuente de conocimiento".

El autor del central Teoría do lugar (Do Castro, 1999), adscrito a las iniciativas grupales irradiadas en los noventa desde el Batallón Literario da Costa da Morte, indaga en una poética de la separación que cuestiona cada vez más lo que puede ser contado. Tres años después de Facer Merzbau non ou posible?, el libro poético y de videocreación que registrara con su hermano David en Non Ou Edicións, homenaje a los proyectos interminables del dadaísta Kurt Schwitters, a Creus le interesa cada vez más la palabra "como tiranía o impedimento". "Pensar en ella como algo que permite construir cosas maravillosas y, a la vez, destruye conductas y experiencias, es algo que me obsesiona".

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