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Reportaje:

La angula consigue una tregua

La Junta establece una moratoria de 10 años para recuperar la especie

La angula del Guadalquivir ya no se pesca, solo se conserva. Durante la próxima década, la captura de esta especie está prohibida en territorio andaluz. Ante las exigencias de la Unión Europea (UE), que la considera en peligro de extinción, el pasado viernes entró en vigor una norma en Andalucía que, aparte de establecer la moratoria, impone sanciones de hasta 60.000 euros por saltarse la veda.

Desde Trebujena (Cádiz) hasta Isla Mayor (Sevilla), los llamados riacheros aceptan que la Junta ponga un límite, pero, tras 30 años de actividad no regulada, con artes y barcas igualmente fuera de toda norma, consideran la medida "radical". Los alcaldes de ambas localidades quieren ir a explicarse a Bruselas.

La cría de la anguila se ha reducido un 98% en el río desde los años ochenta

Los pescadores, dos presas existentes y la contaminación influyen en el censo

El problema no es que la población de angula en el Guadalquivir esté sobreexplotada, lo que sucede es que "está esquilmada", según el zoólogo Carlos Fernández Delgado, que analiza el estuario desde 1997. Según los análisis de este investigador de la Universidad de Córdoba, en los que se ha basado la Junta, el censo se ha reducido en un 98% desde los años ochenta; la superficie de su hábitat, en un 88%, y de los 400.000 kilos anuales que se pescaban, en 2009 solo se obtuvieron 300 kilos.

Por decir estas cosas, los pescadores de la cuenca nunca le han dejado al subirse a una de sus embarcaciones. Y eso que hay más de un centenar. Así que tiene su propio barco.

Y dice más. La pesca se desarrolla en un entorno muy sensible ecológicamente, la denominada zona de cría y engorde del Bajo Guadalquivir. Los riacheros utilizan una red de malla de un milímetro de grosor, que atrapa a los alevines de alguna de las 55 especies de peces que pueblan el río. Los pescadores insisten en que sueltan lo que no es angula, pero Fernández Delgado, que investiga con el Centro Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto Español de Oceanografía, sostiene que "esa pesca tan agresiva" impide la explotación comercial del resto de especies en los caladeros del golfo de Cádiz. "Por cada kilo de angula capturada, quedan atrapados hasta 66,3 kilos de peces y crustáceos", alerta Fernández Delgado.

El director general de Gestión del Medio Natural de la Junta, Javier Madrid, asegura que ninguno de los riacheros se dedica de forma profesional, "tienen otros trabajos de temporeros o agricultores, no se quedan sin empleo". Así que desoye las críticas de los alcaldes de Trebujena e Isla Mayor, ambos de Izquierda Unida, que dicen que la medida afecta a la economía de más de 300 familias. Los regidores proponen establecer un paro biológico de siete meses por año y que los riacheros, para regularizarse, puedan apuntarse a la cofradía de pescadores de mar durante la temporada de la angula. Aunque la moratoria ya está en funcionamiento, el alcalde de Trebujena ha decidido que viajará a Bruselas para explicar la situación ante la Comisión de Pesca de la UE.

Pese a que la Junta sostenga que esta especie se pesca todo el año, al menos en Isla Mayor, Manuel Terriza, de 49 años, y Rafael Salvador, de 33, afirman que solo capturan angula, de octubre a mayo, durante la temporada. "La mayoría somos solo anguleros". A 15 kilómetros de su pueblo, a la vera de los arrozales, tienen sus barcas. En el caso de Manuel, en la zona de Reina Victoria, donde se apiñan otra media docena de embarcaciones desvencijadas. Dice que la suya no la cuida. "Ahora ya para qué".

La Junta admite que los pescadores de río no son los únicos culpables de la crítica situación. Afirma que las dos presas existentes, la contaminación de metales pesados de las fábricas y las turbinas de las centrales hidroeléctricas también tienen mucho que ver. Pero el director de Gestión de Medio Natural dice que dentro de 10 años, "los hijos de los riacheros se podrán dedicar a una actividad regulada". La moratoria no se aplicará en casos de entrada accidental por efecto de las mareas de las angulas en instalaciones de acuicultura. Y tampoco cuando se programen capturas en colaboración con las Consejerías de Medio Ambiente y Agricultura para su plan, con el que se espera restablecer la presencia total de la especie en 2019.

Fernández Delgado radiografía los últimos 30 años de pesca ilegal: "Hasta ahora nadie se ha atrevido a meter mano en el Bajo Guadalquivir. Antes era territorio comanche".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2010