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Necrológica:
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Llátzer Escarceller, entrañable 'abuelo' de la televisión

El actor participó en 'Makinavaja', en otras 80 películas y en teatro

Era famoso por su desparpajo, simpatía y naturalidad ante la cámara, aunque la carrera como actor de Llátzer Escarceller, fallecido el 26 de octubre en Barcelona a los 96 años, comenzó tarde y por azar. Nacido en Ribes de Fresser, Girona, en 1914, pasaba ya de los 60 años cuando le descubrió el director de cine catalán Francesc Betriu en el puesto de pipas y gominolas que regentaba en la Barceloneta. Corría el año 1975 y Betriu le dio un pequeño papel en la película Furia española, a la que con los años le siguieron unos 80 filmes en los que como secundario interpretó pequeños papeles. Aunque participó en películas de todo tipo, como La senyora, de Jordi Cadena, o El niño de la luna, de Agustí Villaronga, donde su interpretación lucía más era en los filmes del género cómico, como Asalto al banco central, de Santiago Lapeira y Los porretas, de Carlos Suárez.

En Cataluña se hizo famoso en el concurso Filiprim, que dirigía Josep Maria Bachs en TV-3, donde interpretó desde 1986 el papel de abuelo durante tres temporadas, lo que le dio el apelativo de El Avi de TV-3. Dio el salto a la televisión estatal con el programa Un, dos tres, en donde participó en 18 espacios entre 1993 y 1994. En teatro, intervino en Los gigantes de la montaña, dirigida por Georges Lavaudant en 1999, y en una obra de Brossa que dirigió Herman Bonnin en 1985.

Pero sobre todo será recordado por su papel en Makinavaja. Participó primero en las dos películas que rodó Carlos Suárez a partir del cómic de Ivà y en la que hacía de Matías, el abuelo del protagonista que en el filme encarnaba Andrés Pajares. Repitió papel en la serie televisiva que protagonizó Pepe Rubianes entre 1995 y 1996 y de ahí nació una fuerte amistad con el actor, que se mantuvo hasta la muerte de este en marzo de 2009. Rubianes, de hecho, le ayudó hasta el final cuando ya no era fácil que le llamaran para nuevos rodajes y le convirtió en invitado habitual del espectáculo teatral Rubianes solamente, que se mantuvo años en cartelera.

Según explicó hace unos días Paco Pàmies -uno de los amigos que junto a Jaume Albó y Maria Lluïsa, la mujer con la que compartió sus últimos años-, estuvieron con él hasta el final, el ánimo del entrañable abuelo de la televisión había comenzado a decaer, precisamente, tras la muerte de Rubianes. En los últimos meses no tenía ganas de comer ni de fumar, una "muy mala señal", según sus amigos. Estos organizaron para él un homenaje, en septiembre de 2008, en el que el actor aún bromeaba sobre su pasión por las mujeres y el tabaco.

Llátzer Escarceller.
Llátzer Escarceller.

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