Novela negra a la gallega

El vigués Domingo Villar es el único representante español en el mayor festival de literatura policíaca de Europa

Recién llegado de Italia, donde acudió a otro festival de novela negra, prepara ya sus maletas para viajar a Alemania. Allí Domingo Villar (Vigo, 1971) participará en el Mord am Hellweg, el festival de literatura policíaca más importante a nivel europeo. Este gallego afincado en Madrid es el único representante español en un evento en el que se celebrarán más de 200 actividades y al que acudirán unos 600 escritores de todo el mundo.

Villar participará junto con otros autores en la velada literaria del 29 de octubre, un evento destacado por la organización y en el que leerá un cuento creado especialmente para la ocasión. "Cuando estoy de promoción éste es mi ritmo de vida, pero a mí lo que me gusta es el proceso, escribir; lo de los festivales es un mal necesario", dice el autor, irónico.

Escribe sus obras en gallego y castellano de forma simultánea
"Aprovecho la suerte de tener dos lenguas, como un pintor que domina dos técnicas"

Tanto viaje tiene que ver con la promoción de su novela A praia dos afogados (2009), segunda entrega de una serie policíaca que arrancó en 2006 con la publicación de Ollos de auga. Ambas obras han sido un éxito de ventas: Ollos de auga alcanza ya la decimosexta edición en castellano y la novena en gallego, mientras que A praia dos afogados ha sido editada cuatro veces en gallego y 12 en castellano.

El vigués asume el reconocimiento que está recibiendo su obra con tranquilidad: "Yo ya llegué mayorcito a esto de la literatura, así que tengo los pies en el suelo", asegura. Tampoco le molesta que lo comparen con Henning Mankell o Stieg Larsson, aunque no los considera sus principales influencias; prefiere señalar como referente a Andrea Camilleri. Y acepta que tanto éxito de ventas puede estar relacionado con el auge de la literatura policíaca, un género que, según él, ha conseguido en los últimos años pasar de la marginación al reconocimiento.

A Domingo Villar no le gustan las prisas. Se autodefine como un "maestro del incumplimiento de fechas". Por eso el proceso de creación de sus novelas es lento. Lo explica gráficamente: "Parto de una idea más o menos clara de la trama de la historia, del tronco; todo lo demás, las ramas y las hojas, van creciendo a medida que escribo". Otra de las peculiaridades de su sistema creativo es que no tiene traductor. Escribe simultáneamente en gallego y castellano, utilizando el paso de un idioma a otro para corregir los textos que va creando. Domina perfectamente las dos lenguas, a pesar de que lleva viviendo en Madrid más de 20 años. Para él no existe el conflicto lingüístico, todo lo contrario. "Tenemos suerte los que podemos desenvolvernos en dos lenguas, y yo me aprovecho de eso; igual que un pintor que domina la acuarela y el óleo y trabaja con las dos técnicas", defiende el escritor vigués.

Sus novelas son puramente gallegas, desde los protagonistas hasta el escenario, pasando por la gastronomía y las profesiones tradicionales. Leo Caldas, el inspector que protagoniza la serie, representa el prototipo de hombre del norte, sobre todo en las dificultades para dar una respuesta exacta a cada pregunta.

Caldas guarda muchas semejanzas con su creador: ambos trabajan en la radio -Villar participa en Asuntos propios, de RNE-, disfrutan de la buena comida y "los dos tenemos un padre adegueiro", añade el escritor. A pesar de los años que llevan juntos, todavía no se han cansado el uno del otro. Todo lo contrario. Para Villar, crear una serie con personajes recurrentes le ayuda. "Todos viajamos en grupo, y eso me da menos miedo que viajar solo", explica.

Quizás por eso ha pensado de nuevo en Leo Caldas para protagonizar su tercera novela, en la que ya está trabajando. Igual que las anteriores, también estará ambientada en Galicia, en esta ocasión en la ciudad de Vigo. Villar concede algunos adelantos: la trama se sitúa en la Escola de Artes e Oficios, donde sucede un asesinato que los protagonistas de la serie tendrán que resolver.

La situación del relato en el emblemático edificio de esta ciudad gallega tiene que ver con la polémica desatada después de que intentaran cerrarlo. "La Escola [de Artes e Oficios de Vigo] es una joya que no podemos perder, un universo tan vivo que en este caso esconde un asesinato en su interior", explica Domingo Villar. Y no cuenta nada más, por eso de darle intriga a la historia. Si todo sale bien, la novela estará lista para el próximo año. Siempre con las reservas de un hombre que sabe tomarse las cosas con calma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 25 de octubre de 2010.

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