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Crítica:EXTRAVÍOS

Urna

A fines de 1818, se cruzaron las vidas de Fanny Brawn, con apenas 18 años, y del poeta John Keats, de 23, aún en los inicios de su prometedora carrera literaria, justo tras haber publicado un par de libros, mal acogidos por la crítica, una antología de sus primeros versos, Poems (1817) y un largo poema narrativo, Endymion (1818). Este encuentro dio origen a una intensa, complicada y, a veces, tormentosa relación erótica, que fatalmente concluyó con la muerte del poeta en Roma el 23 de febrero de 1821, a los 25 años, brevísima edad para el que hoy consideramos como uno de los mejores líricos del romanticismo, a pesar de sólo haber podido dedicar un lustro a la creación y con tan sólo tres libros publicados en vida.

A desentrañar este romance le ha dedicado una bellísima película, Bright Star (2009), la cineasta neozelandesa Jane Campion, asumiendo con ello ese riesgo absoluto sobre el que ya advirtiera, con su característico humor, la también poeta Wislawa Szymborska, en su discurso de aceptación del Premio Nobel de 1996, porque consideraba el oficio poético nada cinematográfico: "Su labor es de una lamentable falta de fotogeneidad. Uno está sentado a la mesa o tendido en un sofá, con la vista clavada en la pared o el techo, de vez en cuando escribe siete versos, uno de los cuales tacha al cabo de un cuarto de hora, y pasa una hora más en la que no ocurre nada... ¿Qué espectador aguantaría semejante cosa?". Pues bien, Campion logra retener nuestra atención a lo largo de 119 minutos, casi dos horas, y sin apartarse un ápice de la verdad histórica que conocemos, porque el guión es, a veces, la trascripción literal de los versos y las cartas de Keats relacionadas con Fanny y una fidedigna y muy sobria síntesis de los hechos contrastados de este nudo erótico fraguado entre ambos.

Antes de haber contemplado este prodigioso filme, podría conjeturarse que la dramatización de este amor juvenil era una especie de truco para salvar esa falta de fotogenia que, según la escritora polaca, padecen la vida y la actividad creadora de los poetas. No obstante, como demuestra Campion al arte sólo le salva el arte, y, más allá de cualquier recurso tramposo, nos narra el amor entre Keats y Fanny precisamente para adentrarnos en el corazón de la poesía.

En su célebre 'Oda sobre una urna griega', incluida en su tercer libro titulado Lamia, Isabella, The Eve of St. Agnes and Others, publicada en verano de 1820, apenas seis meses antes de morir, el sensitivo Keats se dirige a este imaginario objeto antiguo llamándole "esposa aún intacta de la calma" e "hija adoptiva del silencio y el tiempo". Ya minado por la tuberculosis y viéndose indeclinablemente abocado a la muerte, lo que tiznaba con profunda desesperación su relación con Fanny, Keats le escribió a esta que no soportaba la "memoria de su tacto". De manera que el auténtico drama sobre el que gira Bright Star no es otro que el muy poético y trágico entre lo intangible y lo tangible, entre la imaginación y la realidad, entre la vida y la muerte, o, como concluye apodícticamente Keats su poema sobre la urna griega: "La belleza es verdad, y la verdad belleza", si bien, como, a su vez apuntó Cortázar en su ensayo Imagen de John Keats, poniendo cada vez más énfasis el moribundo poeta en lo segundo. Esta urna, por tanto, tuvo no poco de caja de Pandora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 2010