Tendencias

Sundance da el salto a la televisión

El canal impulsado por Robert Redford negocia su emisión en España

El Mipcom es el gran mercado de la televisión internacional. Productores, distribuidores y gurús aprovechan para presentar las tendencias de un sector cada vez más global. Robert Redford será la estrella de la 26 edición de este gran mercado, que se celebra en la ciudad francesa de Cannes del 4 al 8 de octubre. El actor, director y productor dará el espaldarazo a Sundance Channel, un canal nacido a la sombra del famoso festival que desde hace tres décadas impulsa el propio Redford en Park City (Utah, Estados Unidos).

Otra de las estrellas del Mipcom será Mad men, la mejor serie dramática en los últimos años a tenor del alud de emmys que atesora. Creada y producida por Matthew Weiner, ha dado el salto a más de 100 países. Tres de sus actores principales -Jon Hamn, Elisabeth Moss y John Slattery- estarán en Cannes y participarán en la puesta de largo de Sundance Channel en Europa.

Bélgica suma 1,8 millones de suscriptores y Francia va por los 12

Calidad y vanguardia confluyen en este canal, que se extiende desde hace un año por Europa (Bélgica, Holanda, Francia, Polonia) y Asia (China, Corea) de la mano de la compañía Rainbow Media Holdings. Su director general, Harold Gronenthal, propulsa su expansión internacional (en EE UU opera desde hace 16 años) y negocia el lanzamiento en España de Sundance Channel de la mano de las plataformas de pago.

Telefónica Servicios Audiovisuales (TSA) se encarga de empaquetar las versiones europeas. "Recibimos los contenidos y hacemos la continuidad en función de la escaleta. Por red terrestre se envía a los países de destino", explica Joaquín Ramos, responsable de transmisiones de canales de televisión en TSA. Madrid se convierte así en el "centro europeo de distribución del canal para esos países". En Bélgica suma 1,8 millones de suscriptores y Francia alcanza 12 millones.

"El canal está dirigido al tipo de público que le gusta el Festival de Sundance. Pero somos empresas independientes", apunta Harold Gronenthal. La parrilla ofrece películas, series, documentales y conciertos. Ejemplos: la serie The Fabulous Beekman Boys, que narra las peripecias de un alto cargo de una empresa y su pareja, un reconocido periodista, que abandonan Nueva York para gestionar una granja en el campo. O cintas como la mexicana Erendina, la indomable o la belga Left Bank, que ganó el premio al mejor largometraje en el Fancine de Málaga. El cine se emite siempre en versión original subtitulado al idioma del país, aunque sus responsables apostarán por el doblaje en la edición española. Gronenthal asegura que la marca Sundance se identifica con un estilo de vida: "Gente universitaria, vinculada a profesiones liberales, que usa el iPad y aplaude el cine independiente".

Y, sobre todo, gente que exige algo diferente, ajeno a los taquillazos y con la máxima calidad tecnológica. "El futuro es la alta definición y hay que producir contenidos de calidad capaces de perdurar en el futuro", dice Gronenthal, vinculado al sector audiovisual desde hace 25 años, que observa cómo los canales en HD están creciendo en Europa al mismo ritmo que disminuyen los formatos estándar. "La expansión", argumenta, "depende de la rapidez de los clientes para comprar televisores en HD". De momento, percibe cambios en el comportamiento de los operadores. "Las plataformas solían adjudicar los diales finales a la HD. Ahora empiezan a ocupar los primeros puestos y dentro de no mucho tiempo todos los canales serán en alta definición. Cuando la gente se acostumbre a la HD le chirriará la calidad estándar. Si da el salto a la HD ya no habrá vuelta atrás", afirma.

Para ello es necesario un mercado maduro de producción. Los acontecimientos deportivos de masas y las grandes series ya se producen en HD. "De lo contrario, no tienen salida en el mercado", apunta. Otra cosa es el futuro de las emisiones en tres dimensiones (3D), uno de los grandes retos de la industria audiovisual. Y pronostica que "si se comercializan demasiados contenidos en televisión es probable que la gente ya no vaya al cine a ver películas en 3D". Además, la producción es muy costosa. "Este es uno de los motivos por los que esta tecnología tendrá que esperar". El directivo de Rainbow recuerda que en 2002 los costes de producción en HD eran muy altos y eso lastraba los contenidos a gran escala. Igual ocurre con la tecnología en 3D. "En pocos años los costes bajarán. No es un boom inmediato".

Gronenthal tampoco cree que Internet vaya a canibalizar los canales lineales. "La ecuación de ingresos no funcionaría. Las películas no se hacen para el consumo en Internet sino en otras plataformas. Si Avatar se hubiera hecho pensando en Internet, no existiría. Sus productores piensan en la cadena de negocio: cines, videojuegos, televisión de pago, en abierto y... repeticiones. Para completar su presupuesto, una película necesita todas estas ventanas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 27 de septiembre de 2010.