Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:LIBROS

'Reivindico el derecho a crecer'

Hilo musical, el debut como novelista del periodista y agitador cultural Miqui Otero, es una novela de iniciación pop contra el "estúpido" culto a la juventud.

"Iba en un viaje de trabajo y aquello tenía muy mala pinta. Empecé a pensar que el avión se estrellaba. Sonaba el hilo musical, pero a un volumen realmente bestia. Eran todo canciones que yo conocía, Mambo italiano y cosas del estilo. Pensé: 'Ya está. Se acabó. Esta es la banda sonora de mi muerte". Afortunadamente para su familia, amigos y novia, la vida de este periodista y agitador de todas las cosas pop no se acabó. De hecho, en ese avión algo empezó. Su primera novela ya tenía título: Hilo musical. Habrá formas menos catárticas de encontrarlo, pero esta nos gusta tanto que casi la envidiamos. Afortunadamente para todos los que creen en la novela como el mejor camino para contar una historia y que el experimento es un medio y jamás un fin, la escribió. "Al principio vivía en un piso con unos colegas, y cada día era viernes. Como reacción a eso, me hice fuerte en mi habitación y empecé a escribir. Luego queda un poco chungo, pero es verdad, fui de vacaciones a Nueva York con mi chica y no pude cambiar el horario. Me despertaba cada mañana a las seis, y mientras ella dormía, yo escribía". Habrá formas menos oblicuas de poder sentarse frente al ordenador a escribir tu debut, pero ahora mismo no se nos ocurre una más respetuosa con el sueño de tus seres queridos.

"El carnet joven ya llega hasta los 32. Pronto seremos jóvenes eternos y patéticos"

Con el título en la cabeza y una obsesión por Marina d'Or aún no metabolizada, empezó a darle vueltas a una novela de aventuras que sucediera en un parque temático, como si Stevenson surcara los mares de regaliz de Disneylandia y encontrara que la fantasía patrocinada de la superficie posee un reverso incluso más irreal en la trastienda. "Había una idea muy clara que era la diferencia entre oír y escuchar canciones, entre vivir y sobrevivir. También sobre los dos niveles de vivencia: la coreografía del trabajo y la de la liberación. Quería escribir algo desde una óptica ingenua, con el riesgo que eso conlleva. Soy consciente de que en tu primera novela siempre debe haber mucho de ti y que debes hablar de lo que puedes conocer. No quise ir jamás de nada que no soy, ni ser un plasta. El malditismo es el cáncer de la anterior generación, y el cinismo, el de la mía". Con estos preceptos se gestó la historia de Tristán, un viejoven que da con sus huesos blandos y sus carnes duras en Villa Verano, el parque temático definitivo. Ahí se topará con una galería de personajes, quienes, cada uno a su peculiar manera, le guiarán hacia algo parecido a un estado de madurez. "Para madurar debes construirte un personaje. La mejor forma de explicarlo era contraponer el hecho de que en el trabajo deban vestirse de cocodrilo por obligación, pero en el sótano, cuando son ellos, no se visten como más les gusta porque son guays, sino que deben buscarse otro disfraz", comenta el autor.

"Un parque temático es la vida real llevada al extremo. Es obligatorio divertirse, pero al final la gente va allí a hacer cola y a sufrir. De pequeño veía imágenes de la Expo de Sevilla y no entendía nada: ocho horas de cola para ver el pabellón de Taiwan", recuerda Otero en una terraza del barcelonés passeig de Sant Antoni. Mientras, al lado, una mujer lanza por la ventana las pertenencias de su pareja.

Miqui tiene 30 años. Técnicamente, es un escritor joven. Hasta un joven a secas. Pero sabe que celebrar eso es tan tonto como celebrar que se tienen dos piernas. En la novela se narra el proceso de aprendizaje a través de relaciones intergeneracionales que se presentan tan rocambolescas como naturales. "El culto a la juventud es muy estúpido. A los 27 se me acabó el carnet joven. Al tiempo, iba por la calle y vi un anuncio con la imagen de un tipo haciéndose el moderno: el carnet joven ya llegaba hasta los 32. Hoy existe gente de más de 40 años que va con mechas, y pronto seremos todos jóvenes eternos y patéticos. En reacción a todo esto me salió la reivindicación del derecho a crecer", recuerda Otero. Habrá formas menos ridículas de mantenerse joven, pero aquí, en Villa Verano, no se nos ocurre ahora ninguna que nos pueda interesar. Esta noche tocan Los Juguetes Rotos, y han dicho que igual vienen el Batallitas, el Capitán Nemo y los demás viejos, jóvenes y viejóvenes de este parque temático donde casi todo lo que es posible acaba siendo verdad.

Hilo musical está editado por Alpha Decay.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 2010