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Reportaje:MARIPOSARIO DEL PARQUE DE LAS CIENCIAS | Verano

Una metamorfosis con testigos

Un recorrido guiado para conocer mejor la vida de unos insectos fascinantes

Una visita al Mariposario del Parque de las Ciencias de Granada pone a prueba el espíritu de explorador. Adentrarse es como estar en un trocito de trópico, a una temperatura de entre 21 y 28 grados y una humedad siempre superior al 70%. En este espacio habitan 20 especies de mariposas (se calcula que hay unas 200.000 en todo el mundo) procedentes del sudeste asiático, del centro y el sur de América y de África tropical y más de 70 especies de plantas de origen tropical y subtropical. Los colores y formas de los insectos acaparan a primera vista la atención, pero el ciclo -huevo, oruga, crisálida y mariposa- se completa en el interior.

"Si el visitante es avispado puede verlo todo por su cuenta", apunta Javier Pérez, uno de los técnicos y guías. Para los que lo son menos, el parque ha organizado en verano recorridos guiados para contemplar todas las fases del ciclo. "Si ves que hay hojas comidas es porque la oruga puede estar cerca, solo hay que buscar", indica. En cualquier caso, aclara, todo depende de la "inquietud, paciencia y conocimiento" del que se decide a entrar. El objetivo es, en el Año Internacional de la Diversidad Biológica, sensibilizar a la sociedad en la conservación de este insecto, vital para mantener el equilibrio del ecosistema.

La vitrina de las crisálidas es uno de los rincones más interesantes Hay todo tipo de mariposas: blancas, amarillas, rojas y negras

La vitrina de las crisálidas es uno de los rincones más interesantes. "Se ve cómo nace, cómo queda colgada de las patas con las alas arrugadas". Por eso se considera la vitrina el corazón del mariposario, donde empieza su vida. "Es lo que más impacta a la gente. Eso o que una mariposa se detenga en ellos", cuenta el técnico. El olor a perfume y otras veces el sudor pueden servir de reclamo para Morfo, de color azul intenso, alguno de los ejemplares de la mariposa búho o cualquier otra. Las hay blancas, amarillas, rojas, negras, con grandes colas o diseños espectaculares. El vuelo, en zigzag, planeando o inmóvil, también se puede observar.

Su vida es corta, pero su historia es larga y, siempre, llena de color. Pocas semanas dura su ciclo biológico pero ellas llevan sobre la tierra más de 100 millones de años. La metamorfosis de huevo a mariposa no tiene descanso en el Parque de las Ciencias por la elevada temperatura y humedad a lo largo de todo el año que facilita que haya plantas alimenticias y el ciclo biológico no pase por una etapa de letargo o hibernación. Así, se puede contemplar cualquier mes a las orugas, que comen desmesuradamente llegando a ingerir diariamente una cantidad de hojas que equivale a su peso, o a las mariposas, que en realidad son la fase de reproducción del lepidóptero.

En verano, la visita es guiada de 11.00 a 18.30, que es el horario del mariposario. Solo hacen falta curiosidad, tiempo y paciencia para contemplar, además del insecto con escamas que es la mariposa (sus alas están formadas por miles de pequeñas escamas de colores), las decenas de especies de plantas de las que dependen y cuya desaparición puede dar lugar a que dejen de existir especies de mariposas, como ha estado a punto de suceder en el Santuario de las Monarcas de Michoacán (México) por la tala ilegal, las plagas y las inundaciones.

Las mariposas también emigran, recorren miles de kilómetros, pero una visita al Parque de las Ciencias permite hacer una pequeña incursión en su hábitat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de agosto de 2010