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Las universidades piden dinero a los bancos para pagar sus gastos

El Consell no abona desde junio lo acordado con los rectoresLos ingresos por matrícula alivian las delicadas cuentas de las universidades

La situación financiera de las universidades valencianas es delicada. La Generalitat no cumple con sus compromisos y lleva desde el mes de junio sin ingresar la cantidad confirmada en los presupuestos. Cada mes debe transferir unos 67 millones de euros para que las cinco universidades públicas puedan pagar nóminas y afrontar los gastos corrientes con los proveedores. Pero ya acumulan dos meses de atrasos y, lo peor es, según los equipos financieros consultados, que todo indica que hasta final de año no se recuperará la normalidad. Los presupuestos aprobados por las Cortes Valencianas confirman unos ingresos por valor de 809 millones en 2010 a los cinco campus públicos valencianos, una cantidad que se reducirá en unos 10 ó 12 millones debido a los recortes por la crisis económica.

Algunas carreras acumulan una lista de espera de más de 2.000 solicitudes

Los ingresos por matrícula suponen un 10% de los presupuestos

Los rectores de las universidades se han visto obligados a firmar con el Consell un confirming, que en la práctica supone que la Generalitat se compromete a pagar la deuda, pero la transfiere a una entidad bancaria, lo que permite a las universidades tener la liquidez asegurada, aunque deban sufragar ellas el pago de los intereses. "Nos alivió mucho esta fórmula porque acaba con la incertidumbre", admite una responsable académica. En el caso de la Universidad de Alicante, la transferencia prevista por parte de la Generalitat es de 12,2 millones de euros mensuales para sufragar los gastos corrientes.

Ante este panorama, la única buena noticia, y lo que ha inyectado cierta dosis de tranquilidad entre los rectores, ha sido comprobar la "fantástica" matrícula registrada en la preinscripción del mes de julio. "Esto nos permite dormir tranquilos", confiesa aliviado uno de los responsables económicos de las universidades valencianas. De hecho, debido a la actual crisis económica, los jóvenes, muchos de los cuales han perdido su empleo, optan por regresar a las aulas para terminar aquella carrera que dejaron a medias o bien completar su formación superior.El ritmo de matrícula en los campus valencianos es frenético. En aquellas titulaciones con menos demanda se están alcanzando cifras récord. La Universitat de València ha cubierto en la preinscripción de junio las plazas de la mayoría de titulaciones; solo quedan libres 260 plazas de las 9.235 ofertadas para la preinscripción. Los únicos huecos para matricularse en septiembre son en Administración y Dirección de Empresas (ADE), Finanzas y Contabilidad, Electrónica de Comunicación, Ingeniería Telemática y Educación Primaria. El elevado nivel de la demanda de las titulaciones se confirma por la lista de espera en la práctica totalidad de las carreras. Por grados se han quedado esperando matrícula 854 en ADE, un millar en Bioquímica y Ciencias Biomédicas, 725 en Biotecnología, más de 1.300 en Criminología, 760 en Comunicación Audiovisual, más de 6.000 para Enfermería, y 1.500 en Fisioterapia, otros 3.000 en Educación Infantil o 2.700 en Maestro de Educación Primaria.

La Universidad Politécnica de Valencia tiene libres por cubrir 271 matrículas. En el grado de Ingeniería Mecánica, de 1.041 plazas ofertadas solo quedan 76 libres, y otras pocas en Ingeniería Química, Ingeniería Eléctrica y ADE. La lista de espera más abultada se ha registrado en los 771 alumnos que confiaban en cursar el grado de Arquitectura, los 739 de ADE y 710 en Biotecnología.

La Universitat Jaume I de Castellón tiene 240 plazas libres, la mayoría de ellas (112) en Finanzas y Contabilidad. La demanda más fuerte se ha registrado en Educación Infantil, cuya lista de espera en esta universidad es de 992 alumnos, casi 400 esperan en Criminología y 500 en Psicología. "La formidable demanda de este año además está generalizada, no afecta solo a una especialidad sino a varias", reflexiona un vicerrector al analizar los datos.

La Universidad Miguel Hernández de Elche dispone de 371 matrículas disponibles en Ingeniería Agroalimentaria (70), Ingeniería Eléctrica (61), entre otras. Las mayores listas de espera se han registrado en Fisioterapia (958), Psicología (591), Farmacia (501) y Biotecnología (416). Y por último, la Universidad de Alicante tiene 586 matrículas para septiembre, la mayoría de ellas en ADE (414), ya que aquí la oferta de plazas es de 1.000. "En la mayoría se ha completado matrícula y tenemos lista de espera", admite otro responsable académico. La lista de espera para estudiar Farmacia en Alicante supera los 2.000 candidatos, en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte hay 1.067 aspirantes, en Maestro de Educación Infantil 1.349 y en Criminología 631.

Todos los profesores consultados coinciden en atribuir este incremento en la demanda de matrículas a la crisis. También es cierto que este año, por primera vez, acceden directamente a las universidades alumnos de ciclos formativos y que además se ponen en marcha los nuevos títulos de grado. Los ingresos por tasas académicas que generen estas matrículas tendrán también su impacto económico. Los ingresos por tasas suponen un 10% de los presupuestos de las universidades, unas cantidades nada desdeñables y que permiten a los equipos financieros tener un "colchón" hasta que lleguen los recursos confirmados del Consell. En el caso de la Universidad de Alicante serán unos 28 millones de euros los que están previstos ingresar por las matrículas y preinscripciones de los nuevos títulos de grado y postgrados.

El panorama financiero de los campus es inquietante. El consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, comunicó a los rectores el pasado mes de junio que la Generalitat "congelaría" los fondos a las universidades durante los próximos tres años, hasta 2013. El anuncio cayó como un jarro de agua fría entre los equipos financieros, que temen que esto se traduzca en realidad en una reducción, ya que los presupuestos que se aprobaron para 2010 no recogían el recorte del 5% de los salarios a los empleados públicos. Y además, el nuevo modelo de financiación plurianual sufre un nuevo aplazamiento, y no estará listo este año, pese al constante goteo de anuncios del consejero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de agosto de 2010