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Reportaje:ACB

Tras la temporada perfecta

El Barça, favorito en la final de la ACB ante el Caja Laboral, busca copar todos los títulos

Pocas veces una final se ha presentado tan desequilibrada. Hoy (20.30, La 2) comienza la última etapa de la ACB con un enfrentamiento entre el Barcelona y el Caja Laboral que, en teoría, parece abocado a un nuevo éxito azulgrana, lo que completaría una temporada de ensueño con el pleno de títulos en los cuatro torneos disputados. Desde la composición de las plantillas, los antecedentes más recientes y lo visto en las eliminatorias finales, todo apunta en la misma dirección. Los pronósticos se decantan de tal forma hacia el lado del equipo catalán que el debate previo se ha centrado más en si el vasco será capaz de ganar algún partido que en discutir sobre el campeón.

Ante tanta unanimidad en el criterio, desde el momento en que el Caja Laboral consumó su pase a la final eliminando al Madrid, los mensajes lanzados por técnicos y jugadores desde Vitoria luchan contra la opinión general y reclaman tanto sus méritos por haber llegado al duelo decisivo como la consideración de que cuentan con posibilidades reales de dar la sorpresa. Algunos suenan más a ejercicio de autoconvencimiento que a un reflejo de la realidad -"tenemos equipo de sobra para ganar"-, pero de todo se alimenta uno al enfrentarse a un reto tan exigente. Evidentemente, si quieren plantear pelea, son ellos mismos los primeros que deben estar convencidos de ser capaces de hacerlo. De palabra no es difícil. En el campo, algo más.

Cualquier análisis estadístico, técnico o estratégico confirma la supremacía del Barça. El resultado de la fórmula básica talento por confianza no ha dejado de aumentar con cada victoria hasta convertirlo en un equipo casi inaccesible. Se maneja bien en cualquier tipo de partido, desde el trabado hasta el loco; su arsenal es ilimitado y no se conoce ninguna clase de conflicto interno que pueda mermar su eficacia. Todos conocen sus papeles, todos lo asumen, todos terminan sumando.

Frente a esta máquina, el Caja Laboral tiene que mostrar entereza y una capacidad de concentración que le dure los 40 minutos. Como se viene viendo, al Barça le bastan cinco para demoler a sus rivales. Puedes plantarle cara mucho tiempo como el Unicaja en las semifinales y ver con desesperación que todo se va al traste en un abrir y cerrar de ojos.

El curso no ha sido fácil para el Caja Laboral. Su enésima reconstrucción ha terminado formando un conjunto que hasta hora se ha mostrado algo limitado para los grandes objetivos. Su jugador y pívot de referencia, Splitter, es de los que marcan diferencias, pero el acompañamiento con que cuenta debajo de los aros no ha sido convincente. A otra de sus armas clásicas, la escopeta de Teletovic, le está fallando últimamente la puntería y Mickael, uno de sus ex jugadores, puede presentar un problema irresoluble. Más interesante se presenta el duelo entre Ricky y Marcelinho, de lo más atractivo de la final.

No le vendría mal a la ACB que este último acto no cumpliese con el guión previsto. Parece complicado y la apuesta por algo que no sea ver a Grimau levantando la copa resulta muy difícil de visualizar, pero, afortunadamente, el deporte no siempre se comporta de forma lógica. Con esta esperanza arranca la final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de junio de 2010