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Reportaje:LIGA DE CAMPEONES | Ida de octavos de final

Más predecible, menos ingenioso

El Barça pierde protagonismo y cede en las estadísticas que antes lideraba

Pep Guardiola, técnico del Barça, fue definitivo tras el empate (1-1) en el Mercedes-Benz Arena, domicilio del Stuttgart. "No estamos al nivel para luchar por Europa", zanjó. Y, en lo que fue una reminiscencia cruyffista, amplió: "Para marcar la diferencia es cuestión de detalles". Son varios los pormenores que no carburan en el Barcelona y parece intranquilo su entrenador, trastabillado el equipo en febrero como le ocurrió en el curso anterior.

Aunque al Barça no le quema la pelota, sí carece de la iniciativa de antaño, cuando tiraba indiscriminadamente regates, paredes y se desplegaba con soltura en vertical tras provocar el hueco con el juego horizontal. Si algo diferenciaba al Barcelona de sus oponentes era la desorbitada velocidad de ejecución mental y física que desplegaba, además de la exquisita precisión que poseía. Ya no está tan atinado y le arrollan los equipos físicos que le juegan al contragolpe, que cazan pelotas divididas en zonas peligrosas, consecuencia de la inflexible propuesta azulgrana de salir con el cuero jugado desde atrás.

Si se atiende al duelo ante el Stuttgart como medidor, los números son expresivos. El equipo sólo consiguió nueve regates y su porcentaje de aciertos de pases cortos (82%) fue menor de lo habitual, quizá porque los jugadores estaban demasiados pegados y eran demasiado predecibles, nada ingeniosos. Lo más reseñable, en cualquier caso, fue que el equipo germano finalizó más jugadas que el Barça. Ocho disparos de los azulgrana -la media europea era de 18- por 11 del Stuttgart. Síntoma inequívoco de que el juego de salón y el pétreo entramado defensivo han enflaquecido. Por eso Guardiola, como ya hizo en el descanso contra el Atlético, les abroncó. "Si seguimos así, estaremos fuera de Europa. Hay que conectarse ya y salir a ganar", les exigió. Aunque estas debilidades también pueden ser por detalles.

En una plaga de lesiones musculares horrible, el Barça perdió hace un par de semanas a seis futbolistas. Las bajas que persisten han condicionado el juego azulgrana: sin Alves el equipo carece de profundidad por el ala derecha y al rival le resulta más fácil fijar a Messi; sin Abidal se resta rigor táctico y fiabilidad por el costado izquierdo; y sin Keita se pierden pulmones y pegada desde la segunda línea. Eso explica que en el Mercedes-Benz Arena realizaran 15 centros al área, cuando la media en la Champions era de 37. Los futbolistas, además, parecen menos predispuestos a meter la pierna o están pendientes de su estado físico, o adolecen de fuerte carácter competitivo y un punto de mala leche. Ante el Stuttgart sólo cometieron siete faltas, ninguna para corregir una de las 80 veces que perdieron el balón, cuando la media europea era de 67.

Padece el Barça un febrero negado, como ya le ocurriera el curso anterior, cuando empató con el Betis (2-2), perdió con el Espanyol (1-2), firmó las tablas en Lyon (1-1), perdió en el Calderón (4-3) e igualó de nuevo con el Mallorca (1-1) en la Copa, pero un penalti parado por Pinto le dio alas al equipo. En este mes ha caído ante el Atlético (2-1), ganado al deshuesado Racing (4-0), y empatado en Alemania. Al empezar marzo del año anterior, sin embargo, el Barça encadenó 14 victorias y seis empates, además de dos derrotas, con todo resuelto. "Que nadie dude que ahora lo intentaremos", aclaró Guardiola.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de febrero de 2010