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Reportaje:

Una década de diseño propio

La exposición 'Modus Vivendi' incorpora una selección de los mejores trabajos del diseño interior producido entre 2000-2010

"Lo importante no es el espacio en teoría, sino el espacio como herramienta". Ésta es una de las premisas que empleaba Peter Brook para incitar a "hacer de los espacios escenarios imprescindibles de la vida cotidiana", recuerda Carmen Balselga, la decana del Colegio Oficial de Diseñadores de Interior y Decoradores de la Comunidad Valenciana, en la presentación de Modus Vivendi, una exposición que incorpora una selección de los mejores trabajos del diseño interior producido por los colegiados entre 2000 y 2010.

Modus Vivendi significa -además de la actividad mediante la cual una persona se gana la vida- un "estilo de vida", recuerda el comisario de la muestra, Marcelo Leslabay. Y los diseñadores valencianos a través de la última década han cumplido fielmente las dos acepciones de esta alocución latina. Han creado espacios para cocinar, comer, dormir; para el trabajo o para el ocio, para el comercio, para la cultura o el arte.

El interiorismo se enfrenta al debate ético de la sostenibilidad

La creación del nuevo mercado municipal en el casco tradicional de Benidorm, diseñado por Alejandro Guijarro Carbonell y Rafael Landete Pascual; el restaurante del Museo Príncipe Felipe integrado en la arquitectura diseñada por Santiago Calatrava, obra del despacho Verónica Montijano Interiorismo y Decoración S. L.; o las ilustraciones de Nacho Durá, con lenguaje de cómic y gruesos trazos negros que explican el proceso de diseño, fabricación y uso de una silla en un stand de la Feria Internacional del Mueble proyectado en 2008 por el estudio de Javier Sanchis, son sólo tres ejemplos de los 48 proyectos de diseño valenciano perdurable y también del efímero seleccionados.

El diseño valenciano está, pues, presente en todas las actividades de nuestra vida. Desde las viviendas y oficinas, hasta los despachos de miles de profesionales, pasando por tiendas, restaurantes, hoteles, ferias y exposiciones.

Pero, la muestra Modus Vivendi. Diseño de Interior de la Comunidad Valenciana 2000-2010 -que se exhibe en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia hasta el 12 de febrero- es también un potente documento gráfico que agrupa en un libro el trabajo de los diseñadores valencianos en cuatro espacios: comerciales, efímeros, residenciales y laborales. Y aporta un directorio de los cerca de 300 estudios valencianos.

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El diseño valenciano, además de creatividad, es un sector económico de gran importancia en todos los sectores industriales de la Comunidad Valenciana relacionados con el hábitat. Desde el mueble a la fabricación del azulejo y pavimentos cerámicos, pasando por los productos textiles para el hogar, la actividad de la construcción o el acondicionamiento de establecimientos y espacios dedicados al turismo.

El Centro de Documentación del Impiva (Instituto de la Mediana y Pequeña Empresa Valenciana) en la Ciudad Politécnica de la Innovación y el portal www.impivadisseny confirman el grado de colaboración entre profesionales y empresas que exhibe Modus Vivendi.

Pero también, como señala el filósofo Francisco Jarauta, el tiempo actual representa un desafío nuevo para el design. Y obliga a una "reflexión crítica" sobre el principio de sostenibilidad y las tendencias urgidas por la demanda del mercado, que muchas veces olvidan "las condiciones de un planeta que", subraya Jarabo, "ha explicitado dramáticamente sus límites".

Ilustraciones de Nacho Durà para un stand de la Feria.
Ilustraciones de Nacho Durà para un stand de la Feria.

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