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Crónica:Internacional

El Chelsea ni siente ni padece

El conjunto de Ancelotti, con el mismo estilo afilado de los últimos años, fulmina al Arsenal y el Liverpool respira al ganar al Everton

El dueño del Chelsea, Roman Abramóvich, ha probado entrenadores de personalidades tan distintas como José Mourinho, Avram Grant, Luiz Felipe Scolari, Guus Hiddink y Carlo Ancelotti. El estilo, sin embargo, ha sido el mismo en estos cinco años. Más o menos afilado en el campo, más o menos suavizado en el banquillo, pero el mismo: ferocidad defensiva y pegada descomunal. Si acaso perfeccionado por la sabiduría rural de Ancelotti, esa mezcla de Sacchi y Capello según lo define Paolo Maldini. El 0-3 de ayer en el estadio Emirates tuvo un efecto intimidatorio. No sólo fulminó al Arsenal, ese eterno aspirante que nunca acaba de madurar y que ya se queda a 11 puntos del líder aunque sea con un partido menos. También le envió un mensaje disuasorio al Manchester United, el único que, a cinco puntos, se mantiene a tiro de piedra del liderazgo.

Drogba, con dos goles, suma 11, los mismos que Defoe y uno más que Torres y Rooney

Reina brilla y permite la afortunada victoria del Liverpool en Goodison Park

El Chelsea no se ruboriza si se defiende con 10 jugadores por detrás del balón. Es su manera de conquistar números inapelables: es el que menos goles encaja (8) y el que más marca (36), los mismos que el castigado Arsenal. Sumó además su quinta victoria seguida, sustentada en un portero imponente (Cech), dos centrales temibles (Carvalho y Terry), dos mediocentros graníticos (Essien y Mikel) y un pistolero insaciable (Drogba). Con estos jugadores, de perfil tan físico y competitivo, es imposible cambiar el estilo: lo imponen ellos. Y lo presentan como candidatura antagónica para una Liga de Campeones frente al coronado Barcelona. El Chelsea rozó la Champions en 2008 -perdió la final frente al Manchester United por un resbalón de Terry en la tanda de penaltis- y se acercó en la pasada edición, doblegado en el último suspiro de la semifinal por la inspiración de Iniesta.

Siempre fiel a las grandes citas, Drogba, de 31 años, abrió ayer el partido con un sutil empalme con el interior de la bota derecha a un centro a media altura desde la izquierda de Ashley Cole (m. 40). Ese envío de Cole sembró el pánico en la zaga de los gunners, muy mal defendida tanto por Gallas como por Vermaelen, que marcó en propia puerta cinco minutos después tras otro centro de Cole.

Dirigido por la habitual maestría de Cesc, el Arsenal lo intentó por tierra, mar y aire, chocando siempre contra la zaga blue. Y acusando la poca aportación de sus dos delanteros: melancólico todavía Arshavin tras la caída de Rusia en su camino hacia Suráfrica, incapaz Eduardo de recuperar el estado de forma anterior a su grave lesión de tobillo. La gente del Arsenal desfiló de las gradas del Emirates en el minuto 84. Un minuto después, Drogba puso el lazo al encuentro con otro golazo, esta vez de falta directa, con esa forma tan genuina de lanzar con el interior del pie desde una distancia de 25 metros, haciendo inútil la estirada de Almunia. El delantero marfileño alcanza así los 11 tantos en la Premier, los mismos que Jermain Defoe (Tottenham) y uno más que Rooney y Fernando Torres.

Claro que el delantero español del Liverpool ha jugado mucho menos, todavía de baja ayer por la lesión de aductores. Tampoco participó de la afortunada victoria de los reds en su visita al vecino del río Mersey, el Everton (0-2). El cuadro de Rafa Benítez se vio favorecido por un rechace de Yobo a disparo de Mascherano para adelantarse en el marcador sin merecerlo (m. 12). Reina brilló en una doble parada a Cahill y Fellaini que permitió a su equipo llegar con ventaja hasta el final.

Sin Torres y con Gerrard muy rebajado, el Liverpool mostró una vez más una pobre distribución del balón que aisló a Ngog, su único delantero. Goodison Park aplaudió al Everton tanto en el descanso como al final del encuentro. A pesar de que, ya en el minuto 80, Kuyt sentenció la cita al aprovechar el rechace de Howard a un disparo de Riera.

El triunfo le da un respiro sobre todo a Benítez, muy cuestionado tras quedar fuera de la Liga de Campeones y estar ya, disputado un tercio de la Liga inglesa, sin posibilidades de pelear por un título que se le escapa al club de Anfield desde 1990.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 2009