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Reportaje:

Los últimos 'boy scouts'

El Montañeros escala cinco categorías en seis años hasta alcanzar segunda B

Alavés, Leonesa, Pontevedra, Lugo, Racing de Ferrol o Ponferradina se encontrarán esta temporada en Segunda División B con un nuevo invitado, el Montañeros, un equipo coruñés que en seis temporadas ha subido cinco categorías desde Tercera Regional, la estación más baja posible.

La primera clave para tan meteórica escalada es, sin duda, el mecenazgo del Banco Gallego. El sostén económico llegó en 2001, siete años después de que un grupo de padres de jugadores se hicieran cargo de un club que iba a echar el cierre. Fausto Vázquez estaba allí. En sus quince años como presidente ha vivido la trayectoria atípica de una entidad nacida a partir de un colectivo juvenil vinculado al colegio de los Jesuitas y que organizaba excursiones campestres. Asociación Juvenil Montañeros del Sagrado Corazón era su nombre originario. Se bautizó hace poco más de cuarenta años. "No era un club de fútbol sino algo así como un colectivo de boy scouts y además el primer equipo deportivo que formaron era de baloncesto", apunta Vázquez.

El primer equipo era de baloncesto y nació ligado a un colegio religioso

El descenso del Ciudad de Santiago por impagos hizo posible el ascenso

Pero no tardaron los Montañeros en bajar la pelota al pie e integrarse en el fútbol modesto coruñés, un nutrido colectivo de equipos con más historia que presente, casi todo vinculados a una barriada que vibraba con sus gestas en el viejo campo de La Granja cuando no había tantas alternativas de ocio. Eran tiempos de héroes locales. Acuña salío del Campo de Artillería, del Sporting Coruñés; Amancio del Victoria, cerca de Cuatro Caminos; Luis Suárez del Perseverancia, de la parroquia de Santo Tomás, en Monte Alto. El Montañeros siempre tuvo en ese sentido un punto apátrida. Todavía hoy le pesa una cierta orfandad social y Fausto Vázquez lo sabe. "Ocurre que el fútbol en A Coruña es el Dépor, que es el equipo de todos, también el nuestro, pero queremos que la gente también se identifique con nosotros", explica.

La primera premisa para conseguirlo figura en el ADN del club, desde hace años referencia en las categorías inferiores. Ninguna otra entidad gallega, ni siquiera Celta y Deportivo, mantiene tantos equipos, veintidós. Más de 500 futbolistas repartidos desde prebenjamines a Segunda B. El primer equipo juvenil compite desde hace ocho años en uno de los siete grupos de la División de Honor Nacional y el presidente del club presume de tener "dos equipos juveniles más en Liga Nacional y Liga Gallega, un cadete en División de Honor nacional y otro en competición autonómica y un infantil también a ese nivel".

Para asumir la segunda parte de la estrategia cuenta con un entrenador que siempre supo qué hacer con el balón. A José Ramón González Pérez le hace sombra su hermano, Fran, pero jugó casi una década en Primera División y se retiró en 2000 como campeón de Liga con el Deportivo. Fue un centrocampista fino, de toque, que no tenía un físico poderoso, pero sí sapiencia. Como técnico, ha bebido en las mejores fuentes de los banquillos gallegos: Arsenio Iglesias y Fernando Vázquez. En su día llevó al Atlético Arteixo a jugar la promoción a Segunda B y la campaña pasada repitió con el Montañeros. Les eliminó el Hellín, pero este verano el Ciudad de Santiago descendió por impagos y la plaza en la tercera categoríal se fue a A Coruña.

Con el ascenso ha buscado a jóvenes expertos, tipos como Moisés Pereiro, un ourensán forjado en el Barcelona y con partidos en Segunda A, o a Pablo López, un central que desde el Orillamar y el Imperátor hizo carrera en Celta B, Ourense, Leonesa u Oviedo. El presupuesto se quedará en el medio millón de euros, de los más bajos de la categoría para una plantilla donde habrá bastantes jugadores que no llegarán a mileuristas. "Saldremos sin presión", anuncia el entrenador. "El año pasado sí que la teníamos porque trabajábamos para estar arriba, pero ésta año la tendrán nuestros rivales porque quien juegue contra nosotros tiene que salir a ganarnos". El próximo fin de semana empiezan la Liga en Zamora, y uno de los primeros en probar la determinación del club será el Racing de Ferrol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de agosto de 2009