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Feijóo ensalza la "impecable dignidad" de Touriño en la Xunta

PSdeG y BNG reivindican un nuevo Estatuto en el Día de Galicia - Manuel Fraga: "La censura puede ser buena en algún caso"

Alberto Núñez Feijóo pareció haber olvidado ayer la agria polémica que sostuvo con Emilio Pérez Touriño. En el discurso que leyó con motivo de la entrega de las Medallas de Oro de Galicia, que este año recibieron los cuatro hombres -Xerardo Fernández Albor, Fernando González Laxe, Manuel Fraga y el propio Touriño- que le precedieron al mando de la Xunta, el actual presidente sustituyó las acusaciones de frivolidad en el gasto por el elogio de la trayectoria política de su antecesor, alguien que "luchó por la autonomía cuando era arriesgado soñarla" y la lideró con "impecable dignidad".

Fue esa la única alusión personal al ex líder del PSdeG en una plática en la que, una vez más, se valió de la memoria de los viejos galleguistas -Alfredo Brañas, Ramón Piñeiro o Castelao- para explicar el "galleguismo cordial" que le sirve de inspiración. Los elogios a sus predecesores se sucedieron en la alocución del presidente, que fue especialmente cariñoso con sus correligionarios Xerardo Fernández Albor y Manuel Fraga, a quienes abrazó calurosamente tras entregarles las medallas. Pero del "elevado magisterio" de todos ellos se declaró "discípulo" Feijóo.

El presidente de la Xunta alerta contra el aislamiento en el Día de Galicia

Antes, Fraga, el presidente que estuvo más años al frente de la Xunta, habló en representación de los homenajeados. El senador se dirigió al auditorio en un errático discurso en el que aludió a la transformación de la sociedad gallega y en el que llegó a justificar la censura "en algún caso" y negó que la libertad de expresión pueda amparar las injurias al Rey, en referencia a la inadmisión a trámite de la querella contra los aficionados que pitaron al Monarca en la final de la Copa de fútbol. Sobre Feijóo, el veterano político fue contundente. "Dejadlo trabajar en paz", espetó al público.

Esa misma mañana, Feijóo, que se estrenaba como delegado regio en la Ofrenda Nacional al Apóstol en la Catedral de Santiago, pidió "la unión de voluntades y territorios" para lograr un "equilibrio armónico y justo entre comunidades". Recién aprobado el nuevo modelo de financiación autonómica, que según el presidente "perjudica a Galicia", Feijóo aseguró, con tono pausado y solemne, que la "solidaridad" de "nuestra España diversa" permite que las "discrepancias enriquecedoras se resuelvan como en cualquier democracia".

Contemplado de cerca por sus padres y su pareja, Chini Gamir, Feijóo pronunció un discurso mayoritariamente en castellano. El presidente de la Xunta recalcó que la "identidad no es inmovilismo, sino recuerdos y dinamismo" y alentó a "unir los valores de los antepasados con las exigencias contemporáneas". Feijóo estuvo acompañado por todos los conselleiros de su Gobierno, los ex presidentes de la Xunta Albor y Fraga, el ministro de Fomento, José Blanco, la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo, y el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, entre otras autoridades.

Feijóo alabó en varias ocasiones la diversidad de los pueblos de Galicia y su capacidad de "imaginar horizontes comunes" para demostrar que "el aislamiento no es posible en este mundo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de julio de 2009