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Reportaje:MÚSICA

RAP CONTRA EL TÓPICO

Pasa de armas, ha cambiado la ropa ancha por Gucci y le gusta el pop. Con 24 años y su mezcla millonaria de hip-hop y garage, Dizzee Rascal desafía convenciones. Mañana actúa en el madrileño Cultura Urbana.

DIZZEE Rascal no puede hablar hasta haber rebañado el segundo plato de su comida. Este londinense de 24 años es uno de los grandes reclamos de Cultura Urbana, festival de hip-hop de referencia en España que celebra su cuarta edición en Madrid. Su próximo disco —sin fecha—, Tongue'n cheek, "será muy accesible", adelanta.

EP3. Tu sencillo Dance wiv me fue número uno en Reino Unido cuatro semanas. ¿Influyó el éxito comercial en tu nuevo disco?

Dizzee Rascal. La revelación me vino en una fiesta en casa. No quité el CD de Doggystyle de Snoop Dogg en toda la noche y la gente lo pasó en grande Me propuse hacer un disco para montar fiestas.

EP3. ¿Qué escuchas mientras lo ultimas?

D. R. La radio, mientras conduzco, y la MTV. Hay que conocer a la competencia.

EP3. O sea, que te tira el pop.

D. R. Quiero que este álbum resulte inmediato. El buen pop parece simple, pero es difícil de hacer.

EP3. ¿Temes que te crean un vendido?

D. R. No. Las letras son fuertes. No será lo bastante pop como para no llevar una pegatina de advertencia para padres.

EP3. Pero hará bailar a tus seguidoras.

D. R. No será únicamente para las señoritas. No va de monadas en plan 'cariño, te quiero', es más 'te quiero foll…' [hace los pertinentes movimientos pélvicos].

EP3. Eres un habitual de Ibiza, ¿no?

D. R. El año pasado fui tres veces. Me empapé de la música. Hay gente feliz y chicas.

EP3. Tu discográfica, Dirtee Stank, ayuda a artistas que no encajan en otros sellos.

D. R. Es un sonido duro y otros no sabrían promocionarlo. Obviamente, también está el aspecto de la procedencia social, son de barrios pobres, disfuncionales. Yo vengo de la calle y les entiendo.

EP3. En Hardback (Industry) dabas consejos para triunfar en esta industria. Como comprar una casa antes que un coche.

D. R. Sí, les aconsejo en ese sentido. Tengo un coche muy cool, un Mini Cooper, pero mi casa es el equivalente a un Porsche.

EP3. También control frente a la prensa.

D. R. Les aconsejo que no fumen hierba delante de los periodistas. Te relajas, crees que son tus amigos, y lo único que quieren es sacarte declaraciones.

EP3. En tus letras pareces dividido entre la exaltación de la cultura gangsta y el deseo de que tus amigos se aparten de ella.

D. R. Hablo sobre diferentes personas. Unos no olvidan que soy de barrio, les ofende que me vaya bien. Otros son gente con la que crecí, están atrapados y quiero que salgan de eso.

EP3. ¿Te piden dinero a menudo?

D. R. Eso pasaba hace años. De todas maneras, no tengo problemas para darlo.

EP3. Hoy vistes discreto, ¿y la ropa cantona con la que recogiste el premio Mercury?

D. R. Ésa fue la consecuencia de fundirme mis primeros cheques en EE UU. Me compré las prendas más grandonas y vistosas. Todavía las guardo, pero ahora quiero vestir adulto, con más clase. La semana pasada me compré un traje. Es blanco, de Gucci, de chulo. Me costó 2.000 libras.

EP3. Has vivido personalmente la violencia callejera [en 2003 recibió cinco puñaladas en el resort de Ayia Napa, Chipre]. ¿Recibes peticiones institucionales para combatir los apuñalamientos en Londres?

D. R. A veces. Pero las heridas de arma blanca están decreciendo. En la calle, las cosas van por fases: las navajas eran para los más jóvenes. Cuando me apuñalaron tenía 18 años, la edad en la que te emocionas con las armas. Ahora, con 24, ya no son nada. Unos crecen, otros no. De mayor ves que no te llevan a ninguna parte.

EP3. Calvin Harris, Arctic Monkeys, The Ting Tings… ¿Por qué estás tan cómodo colaborando con artistas ajenos al hip-hop?

D. R. Desde el principio, mi música caló en la escena indie. De chaval me gustaban Blur y Oasis. Entiendo la música de guitarras. Y me va lo heavy. n

Dizzee Rascal actúa mañana en Cultura Urbana con Common, Xzibit, Hablando en Plata, Nach y Tote King, entre otros. Telefónica Arena. 36 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de mayo de 2009