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MÚSICA

MACACO: "MI DROGA ES LA NATURALEZA"

Arropado por una gran campaña de marketing (y un single, Moving, en colaboración con Javier Bardem), Dani Macaco va camino de convertirse en icono global del ecologismo neohippy. El catalán responde a sus críticos.

"Un tío de La Caixa con traje puede ser más radical en su filosofía que uno con rastas"

"Ya no fumo. Si quiero la legalización es para que la gente pueda meterse cosas menos tratadas"

Como dice el tópico, Dani Macaco (nacido Dani Carbonell en en Barcelona en 1971) no necesita presentación. Pero, al contrario de lo que se pueda pensar, sí necesita explicación. Macaco, la banda que lidera y que formó en 1997 reuniendo a músicos brasileños, cameruneses, venezolanos y españoles, promociona ahora su sexto disco, Puerto presente, una obra en la que confluyen los temas y ritmos que han convertido a este catalán en referente del sonido supuestamente mestizo y ecléctico cocinado en Barcelona algo así como la fabada de las músicas contemporáneas. Un estilo que, desde hace años, a muchos les suena a presente y a futuro, y a otros, tan trascendental como hueco. Hoy Dani está en una multinacional, tiene un acuerdo con National Geographic y a Javier Bardem, Javier Cámara, Rosario Flores, Juanes, Juan Luis Guerra, Carlinhos Brown y Bebe colaborando en el videoclip de su nuevo sencillo, Moving, que cuenta con bastantes papeletas para convertirse en un hit allende nuestras fronteras. Hay quien lo ve como una especie de gurú; quien sólo ve en él a un perroflauta hipócrita, y quien cree que es un vendido que abandonó el barrio por los restaurantes de lujo. En una terraza de la Barceloneta, rodeado de su gente y cerca del mar, un lugar donde se siente seguro, el músico trata de colocar a la persona por encima del personaje.

EP3. ¿Cómo se pasa de vivir en una casa okupa en Escudellers, en el barrio Gótico barcelonés, a hacer tratos con National Geographic? Por el camino ¿qué se pierde y qué se gana?

Dani Macaco. Soy una persona todoterreno. No soy un chaval de barrio. Vengo de una familia media que ha tenido dinero y no ha tenido nada. Puedo dormir en una tienda de cámping y en el mejor hotel del mundo. Cuando viví en Escudellers, estaba en un hostal que se convirtió en una casa okupa, pero sin banderas ni nada, porque un okupa se está en casa y se calla la boca. El tema con National Geographic es un trueque. Cuando estaba haciendo Mama Tierra había escrito canciones sobre naturaleza prefiero esa palabra a medio ambiente, que si no parece que sea político o biólogo porque soy amante del mar, soy medio marinero. Me encanta la montaña y hacer snowboard. Hablo desde ese punto de vista. Un día, si me ven yendo en bici, soy guay; otro, me ven sobre la Impala y soy lo menos. Yo no me impongo nada y no se lo impongo a nadie. Quien quiera separar lo orgánico del cartón y apagar las luces, como hago, pues bien. Con esta filosofía me acerqué a los de National Geographic. Necesitaba imágenes de naturaleza y las cambié por una canción.

EP3. ¿Crees que te has quedado a medio camino entre el tópico del artista vendido y el del revolucionario de marca registrada?

D. M. Es cierto. Pero eso sucede porque hay gente que se informa muy poco. Tenemos muchas ideas preconcebidas. Hay que rascar. Y como digo yo, cuando rascas, ganas. Igual un tío con traje que trabaja en La Caixa es realmente más radical en su filosofía que uno que va lleno de rastas. A mí todo esto me da igual. Soy muy pasota. Creo que con el tiempo se va viendo cómo soy.

EP3. ¿Qué es lo que más te recriminan los viejos fans?

D. M. Mira, un tío me paró un día y me dijo: Desde que no cantas sobre la marihuana, ya no me gustas. Pues tío, es que ya no fumo. Quiero que la legalicen, pero yo, de joven, ya me metí todo lo que me tenía que meter. Me pegué hostias fuertes con las drogas y quiero la legalización para que la gente pueda meterse cosas menos tratadas. Mi droga es la naturaleza.

EP3. ¿Has sentido alguna vez la necesidad de someter tu perfil público a algún tratamiento cosmético con el fin de que dejen de sucederte ciertas cosas?

D. M. Es que soy muy rebelde, me gusta llevar la contraria. Me encantan los retos de comunicación. Me gusta no tener la misma idea y hablar con alguien hasta encontrarnos. Como decía Dylan, nadie puede tener la razón todo el rato ¿Cuál era la pregunta? [En este momento llegan un acordeonista y un violinista a la mesa y Dani les espeta: Estamos con una entrevista Luego voy allí. ¡¡¡Arriba, Calima!!! Me encanta lo que tocáis, pero ¿os podéis mover un poco hacia allí? Luego vengo. Le repito la pregunta y me disculpo por el enunciado, que parece sacado de La caja, de Telecinco]. Ah, vale. Pues no, porque a mí me gusta picar a la gente. He ido tocando por las terrazas de Formentera sacando pasta. Podía haber trabajado en otra cosa, pero eso era lo que me apetecía. No era un posicionamiento político. Con los años, me he sentado con mi chica en esas terrazas y por delante ha pasado alguien con un perfil parecido al mío, con esa cosa de perroflauta, ya sabes, y ves que te mira y te desprecia un poco por estar donde estás. Y entonces le levanto la copa y le grito: ¡Salud, chaval!. También me ha pasado que, al entrar en un restaurante de puta madre con mi pintilla y preguntar si hay mesa, te miren mal. Entonces les saco la Visa. Durante mucho tiempo no he tenido tarjeta, pero ahora sí. Voy a ser consecuente con eso. Mi tentación, como ves, siempre es la de ir a la contra.

EP3. Tu mensaje ha sido siempre algo simple, lo que puede haber facilitado cierto reduccionismo, ¿no?

D. M. Hago música para todo el mundo, pero no hago música pensando en todo el mundo. Estamos entrando en la era del descarte. Hay mucho y vale todo. Pero tú debes escoger. No entre una cosa u otra porque yo puedo estar con la Play y con la guitarra, sino a qué vas a dedicar más tiempo. Mira, admiro a los Beastie Boys. Eran fans de Macaco y estuvieron a punto de sacar nuestro primer disco. De ellos envidio mucho esa habilidad para hacer letras irónicas, ese humor. Lo que pasa es que yo ese vocabulario, en español, no lo controlo. To the 5 boroughs [sexto álbum del grupo neoyorquino de hip-hop] era un disco muy político y muy irónico a la vez. Yo hablo de otras cosas, como el presente o qué voy a hacer si amo lo diminuto. Soy evolucionario, nada revolucionario. Hay tanta información y tan manipulada que nos cuesta ver lo sencillo. Admito que mis temas pueden ser simples, pero hay palabras simples que las puedes utilizar con un gran poder, como Lorca. No es que me quiera comparar a Lorca, ¿eh?

EP3. ¿Has sido engullido por el sistema y padeces un enorme síndrome de Estocolmo hacia las grandes multinacionales?

D. M. Para nada. Es que he hecho un híbrido entre autogestión y multinacional. Con las primeras maquetas de Ojos [de Brujo, banda barcelonesa que fusiona flamenco, hip-hop, reggae y electrónica, y del que Dani formó parte inicialmente] y Macaco fui a todas las discográficas de Madrid. Virgin me dijo que no quería sacar los dos discos a la vez y ofreció a uno un contrato de cinco años. Dije que no. Llegó [el sello] Edel, que era mediano, y daba toda la libertad del mundo para hacer lo que quería, y firmé. Hay mucha gente que dice que al no dar libertad artística a Ojos de Brujo, se llegó a la autofinanciación. Eso es falso. Tuvimos toda la libertad del mundo. Nadie nos dijo lo que teníamos que hacer. Eso es una gran mentira. Hicimos lo que nos dio la gana en los vídeos, las fotos Incluso estuvimos a punto de hacer un vídeo con Fernando León. Lo que no había era presupuesto. Luego, en Ojos se decidió salir de Edel, pedir la carta de libertad. No nos dijeron ni mu. Basta ya de hacerse el punki y de decir que las discográficas esto, que las discográficas aquello En los sellos ya no está el demonio. Les va demasiado mal para permitirse eso. Trabajan como burros. n

Puerto presente está editado en EMI.

Dani contra los tópicos

El estereotipo relaciona a Macaco con Manu Chao, el perroflautismo y el mestizaje. El barcelonés pone aquí algunos puntos sobre las íes.

Manu Chao: "Que me comparen con él es una de las cosas que más gracia me hace. ¡Pero si no tenemos nada que ver! Él es un tipo francés que tiene 15 años más que yo. Tal vez hayamos cogido ciertas músicas parecidas para terminar haciendo lo nuestro, pero lo cierto es que no podemos ser más distintos como músicos y, sobre todo, como personas".

El perroflautismo: "Un perro mío jamás tendrá una pulga, eso que quede claro. Y yo me ducho cada día.

La prensa: "El otro día leía una crítica de mi disco en la que se me relacionaba con el carpe diem, sin tener ni puta idea de nada. El carpe diem es un término que viene del latín y que creo que acuñó Horacio. Luego, se transformó en algo muy punk, muy de vive rápido y deja un bonito cadáver. Esto no tiene nada que ver conmigo. Yo vivo el día a día, pero no como si no hubiera un mañana, simplemente tratando de buscar y disfrutar lo mejor de la vida. La gente debería informarse antes de decir cierto tipo de cosas".

El mestizaje: "Qué manía con el rollo del mestizaje. Siempre que me hablan de eso, digo lo mismo: Señores, todas las músicas son mestizas, no estamos inventando nada. Muchos piensan que no escucho pop, por ejemplo, pero yo mataría por haber escrito la línea de bajo de Come together de los Beatles. Mi primo es muy poppy y escucho música con él constantemente. Nos descubrimos cosas porque tenemos la mente abierta. Otra cosa que odio es aquello de que en Macaco cabe todo. Otra vez: no, señores, aquí no cabe todo".

El look: "Mira, para el próximo vídeo, el de Tengo, vamos a aparecer todos vestidos con traje. El tema arranca con un ritmo muy rocksteady y nos vamos a dar ese toque trajeado. Sé que mucha gente no lo va a entender, pero los de la banda están encantados con poder maquearse para un videoclip. Yo saldré con mi gorro y mis cosas, pero con el traje".

La fama: "El otro día hablando con Javier Bardem coincidimos en una cosa: todo lo chungo que lleva la fama. Los dos somos personas curiosas a quienes nos gusta mirar. Una vez que te vuelves popular, ya no puedes hacerlo, pues la gente te observa y si ve que la miras, piensan algo que no es. La fama tiene estas cosas. Por ejemplo, si yo te nombro ahora el club de barrio donde me paso el día, mañana podría llenarse de fans, por lo que debo utilizar otra historia para explicarte cómo amo el mar y cómo yo soy, como los marineros que se marean cuando están en tierra firme".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de abril de 2009

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