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Reportaje:DETRÁS DE LA MURALLA | PEKÍN 2008 | Juegos de la XXIX Olimpiada

Karaoke olímpico

La espectacular ceremonia inaugural fue falseada para "proyectar la imagen adecuada" de China ante el mundo

Cuando el pasado viernes el séxtuple medallista de gimnasia Li Ning, de 44 años, se elevó sobre el Nido de Pájaro hasta una altura de 70 metros con la antorcha en la mano, recorrió el estadio olímpico colgado del cielo y encendió el pebetero, Hu Yuanli no pudo contener la emoción y se echó a llorar ante el televisor. "Estoy orgullosa de que Pekín haya organizado los Juegos. Espero que esto pruebe al mundo el progreso que ha experimentado China", afirma esta profesora de matemáticas, de 24 años. Lo que no sabía Hu es que parte de la espectacular ceremonia, diseñada por el director de cine chino Zhang Yimou, fue falseada. Como tampoco lo sabían los 91.000 espectadores que llenaron el recinto -entre ellos, el presidente estadounidense, George W. Bush; el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y los Príncipes de Asturias- ni los 1.000 millones de televidentes de todo el planeta, que se quedaron maravillados con la grandiosa representación.

La niña que cantó no salió a escena por su cara regordeta y sus dientes desiguales

Porque dos momentos clave de la ceremonia fueron lo más parecido a un karaoke, según han admitido los organizadores: la supuesta interpretación de la canción Oda a la madre patria por la niña Lin Miaoke cuando entraba la bandera china en el estadio y parte del refinado despliegue de fuegos artificiales.

Lin, de nueve años, no cantó realmente en el acto como se hizo creer a todo el mundo, sino que sólo puso su presencia radiante sobre la escena. La voz que cautivó a China aquella noche fue la de Yang Peiyi, de siete años, que fue apartada de la luz por orden del Gobierno porque su cara regordeta y sus dientes desiguales no correspondían a la imagen "sin fallas" que pretendían trasladar las autoridades.

Las fotografías de Lin, con su vestido rojo y sus dos coletas, fueron publicadas en todo el mundo. Y de ella escribió el diario oficial China Daily: "Lin Miaoke, de nueve años, se convierte en una estrella en un instante con la interpretación de la canción patriótica".

Pero Chen Qigang, responsable musical de la ceremonia, aseguró en una entrevista en una radio de Pekín, emitida ayer, que Lin fue seleccionada por su belleza para subir al escenario, pero no cantó una nota. "Queríamos proyectar la imagen adecuada. Pensamos en lo que era mejor para la nación", dijo en la entrevista, que apareció brevemente en la web de noticias Sina.com antes de ser retirada. "La niña en la cámara debía ser perfecta en imagen, sentimiento interior y expresión", afirmó Chen, un reconocido compositor, que tiene nacionalidad francesa; "Lin Miaoke es excelente en estos aspectos, pero en lo que respecta a la voz Yang Peiyi es perfecta". El director musical aseguró que la decisión de cambiar a una por la otra fue tomada después de que un miembro del Politburó del Partido Comunista Chino, que no identificó, acudiera a un ensayo y señalara que Yang no encajaba: "Nos dijo que había un problema que teníamos que solucionar. Eso hicimos".

No fue la única simulación en la ceremonia. Algunos de los planos del festival pirotécnico fueron insertados de forma digital en la cobertura televisiva y otros correspondieron a fuegos artificiales de los ensayos. "Algunas de las imágenes fueron producidas antes de la ceremonia de apertura y entregadas a las televisiones para su comodidad y para lograr un efecto teatral", reconoció ayer en rueda de prensa Wang Wei, vicepresidente del Comité Organizador. Wang dijo que los fuegos, en forma de 29 pasos gigantes que cruzaron el cielo de Pekín desde la plaza Tiananmen hasta el estadio olímpico fueron disparados en realidad, pero no fue exactamente lo que se mostró en las pantallas del estadio o vieron los telespectadores. "Algunos puede que correspondieran a material grabado previamente", dijo. Según Wang, esto se hizo también por la poca visibilidad que había aquella noche a causa de la bruma y la gran humedad.

Muchos chinos se sienten traicionados por el hecho de que la ceremonia, vista como un símbolo de orgullo nacional, haya sido falseada y acusan al Gobierno de haberles mentido. ¿Habría llorado Hu Yuanli al ver volar a Li Ning si hubiera sabido lo que ocurrió?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 2008