Sastre conquista París en el año mágico del deporte español

Con Indurain, hace ya casi dos décadas, el deporte español se quitó de encima años y años de complejo de inferioridad, se atrevió a mirar a Europa de tú a tú, conoció la ambición. Con Carlos Sastre, otro ciclista, otro corredor de amarillo en lo más alto del podio de los Campos Elíseos, en París, el deporte español añadió ayer otro capítulo de éxito más a este 2008 que, si en los Juegos de Pekín una hecatombe no lo impide, lleva camino de convertirse en el año mágico, el año en el que todos los sueños están permitidos. "Mi verdadera victoria son mis hijos", dijo Sastre, de 33 años, al bajar de lo más alto del podio. Es el séptimo español que gana el Tour.



























































