Entrevista:gente corriente | el tiovivo

"O es rápido o no es"

JULIO ROJAS / CREADOR CULTURAL. Julio Rojas es creador cultural. "Tengo ideas. Otros las materializan". Habla apresuradamente, porque Rojas es, ante todo, modernuki, concepto del que se declara precursor: "Un modernuki es alguien que va va va va", chasquea los dedos en el aire con cada va por toda explicación, de lo que se deduce que modernuki es alguien que cree que sobran las explicaciones.

Julio Rojas reniega de Ruiz Zafón y de Goytisolo, de Antonio López, Gordillo, Gamoneda, Vargas Llosa y Savater. "Y si supiera más nombres renegaría de más", chulea. No le va la cultura oficial. Lo suyo es otra cosa. "Otro rollo", matiza. Se autodefine como un tipo despierto, atento a las últimas tendencias y creador de la literatura exprés.

Como buen modernuki, Rojas camina con zancadas enormes, come en restaurantes donde el plato tiene el diámetro de una rueda de camión, habla a voces por el móvil, tiene un portátil estridente y en los bares pide carta de aguas. Lleva el pelo rapado como Yul Brynner, a pesar de lo cual se pasa la mano por encima de la cabeza como si se mesara la melena.

Su último éxito: Memorias de un bebé. La clave: se lee rápido. "Hoy día, lo que no se lee rápido no tiene futuro. O eres rápido o no eres". Julio Rojas habla con frases cortas. Así. Ya. Todo. Sin. Adornos.

Pregunta. Qué éxito inesperado, Memorias de un bebé...

Respuesta. No lo he contado nunca: el libro es una idea mía. Al autor le va a dar una rabieta cuando sepa que he dicho esto, pero que le den chupete. Fue idea mía. Se lo encargué. Yo.

P. ¿Y cómo se le ocurrió?

R. Plas. Así ocurren las cosas. En la unidad de neonatos del hospital de Sant Joan de Déu, en Esplugues. A veces voy a sitios para inspirarme.

P. Va a sitios.

R. Voy a sitios, sí. Me expreso como me sale de aquí. Puede ponerlo. Escríbalo.

P. Decía usted que fue en la unidad de neonatos.

R. Eso es. Un bebé echó a llorar. Cincuenta adultos giraron la cabeza. Me dije: eso es. Plas. Ya. Lo tengo. Pensé. Acerté. Viva yo.

P. ¿Y a qué atribuye que 20.000 personas hayan comprado un libro que sólo dice "Buaaa, uh uh"?

R. ¡Joder! Ha contado usted el final.

P. Bueno, la historia es conocida...

R. Le demandaré por daños y perjuicios si publica usted el final de Memorias de un bebé.

P. ¿En qué está trabajando ahora? ¿Bebé II?

R. No. Ese autor está agotado. El bebé crecerá, se sofisticará, empezará a escribir con palabras largas...

P. Frases largas, querrá decir.

R. Quiero decir lo que he dicho. Frases largas ni se contemplan. ¿Quién tiene tiempo hoy para leer más allá de gugu tata?

P. Háblenos de ese proyecto que parece ya ha encargado, Ponme un sms.

R. ¡Otra vez! Pero ¿usted cree que puede desvelar el contenido de obras ajenas?

P. Pero ¿Ponme un sms no es el título?

R. No, bellota, ésa es la novela. Da igual: tengo la segunda parte: bip bip.

MATT

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 17 de julio de 2008.

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