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TENIS | Comienza Roland Garros

Moyà se despide de París y de Pekín

El mismo crujido aseguró el break para Eduardo Schwank, dio altavoz a su lesión en el muslo derecho y avanzó la derrota de Carlos Moyà, que ayer se despidió de Roland Garros y del cuadro individual de los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que sólo podrá participar si recibe una invitación para el torneo de dobles. Luchaba Moyà con orgullo de campeón por remontar un partido empinado. Marcaba el reloj más de tres horas y media de carreras bajo el plomo del cielo de París. Y, en medio de la agonía, Schwank, que jugaba con una faja contra un pinzamiento lumbar, se dejó una pierna al clavar la pelota que anunciaba su victoria. El argentino necesitó cinco minutos de asistencia médica, sirvió para ganar el encuentro casi a la pata coja y acabó llorando. Venció (7-6, 6-2, 6-7, 4-6 y 6-3) tras proclamar a los cuatro vientos que aquello era "una mierda". Y sin casi poder moverse.

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Diez años después de conquistar Roland Garros, Moyà, un tenista exquisito, se despidió a la primera tras igualar los dos sets perdidos al inicio. "Podría haber perdido más rápido y lo habría agradecido porque perder así es cruel y duro", resumió. "He tenido mis opciones y no las he aprovechado", se lamentó; "el parón de cinco o seis minutos me ha descentrado".

Fue un día de despedidas. Se marchó Kuerten, tricampeón, que perdió (6-3, 6-4 y 6-2) contra Mathieu mientras la grada berreaba su nombre y lloraba su retirada. Se despidió Moyà, que deja Roland Garros en primera ronda por segunda vez en 13 participaciones. Y dejó la ciudad sin jugar Justine Henin, la campeona, que ya no quiere saber nada de raquetas.

Queda, sin embargo, Nadal, que se enfrenta hoy al brasileño Bellucci. El español defiende corona y puesto. Necesita llegar a los cuartos para mantener el número dos y, a partir de ese momento, quedar una ronda por encima de Djokovic. Quien acabe por delante será el mejor del año. Para cruzarse en las semifinales tendrán que sobrevivir a las turbulencias de la arcilla: el serbio se llevó ayer un susto ante Gremelmayr (4-6, 6-3, 7-5 y 6-2).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de mayo de 2008