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Reportaje:

Pedrosa, de vértigo

El español logra su primera 'pole' del año y Lorenzo, que se volvió a caer, sale quinto en Le Mans

Instalado al frente de la clasificación desde la segunda carrera de la temporada, Dani Pedrosa se esmera en solidificar su condición de líder y referencia de la parrilla de MotoGP a cada circuito que visita. Hasta este momento, todo le ha salido a pedir de boca al español, que acumula cuatro resultados magníficos (una victoria, dos segundos puestos y un tercero), y que ayer consiguió su primera pole position del curso, su décima en la categoría pesada, tras completar una vuelta de vértigo al mítico circuito Bugatti de Le Mans. Los tiempos registrados por Pedrosa en las sesiones de ensayos certifican que va como un disparo en la pista francesa, y que, salvo que caiga una tromba de agua (nadie ha realizado un solo entrenamiento bajo la lluvia), hoy debería estar en condiciones de plantar batalla a cualquiera.

"Pasé miedo, Creí que me mataba. Me siento un poco impotente", dijo el piloto balear

Desde que comenzó el año, el prototipo que le ofreció Honda ha evolucionado y se ha adaptado a las exigencias de su pequeño conductor. Con el material del que dispone, Pedrosa ya está en condiciones de exhibir las habilidades que le llevaron a proclamarse tricampeón del mundo antes que nadie. A pesar de que aún no puede competir con las Yamaha o las Ducati en velocidad punta, este déficit no es definitivo en la pista francesa, cuya recta más larga sólo mide 450 metros. "Salir primero aquí es muy importante porque hay varios pilotos que giramos en la misma décima", destacó Pedrosa. A pesar del dominio que exhibió en la mayoría de entrenamientos, el de Honda tiene quien le pisa los talones, un problema al tratarse de Valentino Rossi.

Por más que ayer se quedó fuera de la primera línea de la parrilla (sale cuarto) y puso en evidencia que los neumáticos de clasificación que le ofrece Bridgestone aún no están al nivel de los Michelin, el italiano se adivina como la amenaza más seria para Pedrosa de cara a la carrera. Rossi circula ligero subido a una moto que comienza a estar calibrada a su gusto y que, a la vez, parece hecha a la medida del circuito francés. Aunque no todos los pilotos de la marca japonesa piensan lo mismo. Jorge Lorenzo es el ejemplo más claro.

Desde que irrumpió en MotoGP de forma escandalosa en la primera carrera, al mallorquín le sobreviene ahora el momento más delicado. Con los dos tobillos rotos por el costalazo que se arreó en China, Lorenzo sale a caída por día desde que pisó Francia. Parece un poco abrumado. De los dos accidentes que ha sufrido en los ensayos, el de ayer fue el más peliagudo porque, al rodar por el suelo como una croqueta, sus piernas recibieron de lo lindo. Tal como están las cosas, sin un ritmo de giro rápido y subido a un aparato que no le transmite la confianza de otras veces, pintan bastos para Lorenzo, que tendrá que volver a apretar los dientes. "He pasado miedo. Creí que me mataba", dijo ayer el piloto. "Es el precio que tengo que pagar por el error que cometí en China. Todo esto es fruto de mi inexperiencia. Me está pasando todo de golpe y me siento un poco impotente", añadió.

Álex Debón (250cc) y Sergio Gadea (125cc) completaron un triplete de poles españolas, algo que no se producía desde el Gran Premio de Gran Bretaña de 2006 donde Pedrosa (MotoGP), Lorenzo (250) y Bautista (125), firmaron el último triplete del motociclismo español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de mayo de 2008