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Reportaje:

Otro santuario del dopaje

El informe del ex senador Mitchell desvela el uso generalizado e impune de drogas en las Grandes Ligas de béisbol

¿Béisbol? ¿Deporte en el que un jugador lanza la pelota, otro batea y el resto corre dependiendo de que haya impacto o no? Sí, pero con drogas hasta las orejas. El deporte nacional de Estados Unidos sufrió otro golpe ayer, aunque la cloaca de productos para potenciar lanzamientos, bateos o carreras en que se había convertido se conocía desde hace tiempo. En pequeñas dosis, pero elocuentes. Sólo la presión generalizada desde otros sectores; el convencimiento de que no se podía seguir mirando hacia otro lado cuando el resto del mundo hace años que lucha con dureza contra el dopaje, ha abierto las puertas a la realidad.

George Mitchell, ex líder de la mayoría demócrata en el Senado entre 1989 y 1995 recibió el año pasado el encargo de las Grandes Ligas (MLB) de béisbol de investigar el uso de dopaje por los jugadores. Ayer presentó su demoledor informe de 409 páginas. La bola de nieve de la justicia, habitualmente lenta pero implacable, se ha puesto definitivamente a rodar. "El uso de drogas era generalizado y la respuesta del béisbol muy lenta", resumió Mitchell, que recomendó a la MLB crear un centro de investigación antidroga, otro de formación y que los controles antidopaje los haga un organismo independiente.

La investigación implica a un centenar de jugadores y a muchas estrellas

La historia del béisbol tendrá un antes y un después del 13 de diciembre. También lo dijo Mitchell, ex directivo de los Red Sox de Boston, que pidió al comisionado del béisbol sanciones ejemplares. Más de la mitad de los jugadores implicados, que violaron leyes federales con el uso de drogas ilegales, se ha retirado.

Mitchell también pidió empezar de cero, mirar al futuro -recordó cuando fue mediador en el conflicto de Irlanda del Norte- y perdonar salvo en los casos más graves. Se esperaban nombres y datos después de casi dos años de trabajo, y Mitchell los ha dado. No en su intervención, pero sí en los papeles. Además del más famoso, Barry Bonds, pimpampum casi exclusivo hasta ahora y que se enfrenta a un juicio por perjurio y obstrucción a la justicia, aparecen bastantes más nombres. Casi un centenar

de los 3.000 jugadores de las Grandes Ligas. No todos los que son, porque las resistencias que ha encontrado la investigación en el corporativismo beisbolero han sido enormes, pero, de momento, sí todos los que están.

Son sólo la punta del iceberg. Mitchell dijo que todos los equipos están implicados y que no han colaborado con los investigadores. "No son casos aislados. Uno o más jugadores de los 30 clubes han tomado drogas. Primero anabolizantes y luego hormonas de crecimiento, que no eran detectadas hasta 2005".

El ex senador obtuvo datos de preparadores que suministraron productos, pero casi ningún jugador quiso reunirse con él para rebatirlo o admitirlo. La novedad más impactante, entre otros nombres famosos citados, ha sido la inclusión de Roger Clemens, para muchos uno de los mejores lanzadores (pitchers) de todos los tiempos. Esta temporada, ya casi retirado, había vuelto. A él van dedicadas ocho páginas del informe.

Brian McNamee, un ex policía y antiguo preparador de fuerza de los Yankees de Nueva York, el equipo más laureado y prestigioso de la historia, confesó que había suministrado productos anabolizantes a Clemens y a otro de los lanzadores estrella de los últimos años, Andy Pettitte, que se inyectó hormonas desde 2002. Ninguno de los dos dio positivo. Lo más asombroso es que el miércoles Pettitte, que iba a retirarse, renovó por un año con los Yankees por 16 millones de dólares (10,9 millones de euros).

Los equipos han seguido fichando jugadores y algunos han llegado a decir que el dopaje no les preocupa a la hora de incorporarlos. La Asociación de Jugadores, de momento, sólo ha dicho, como todos los implicados, que tratarán cada caso. Al parecer el lodo general no les importa. Como si sólo hubieran caído borroncitos. Pero en el informe hasta aparecen los cheques de pago de jugadores a Curt Radomski, antiguo empleado de los Mets de Nueva York, por comprar dopaje variado. Mitchell, ex presidente de Walt Disney, ha puesto cuerpos potentes y musculosos, los protagonistas del negocio engordado y permitido, a los cómics y dibujos animados. Lo que se veía ya desde muy lejos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 2007