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Reportaje:

Benidorm, mágico y picante

La actriz Vicky Leyton congrega a miles de turistas que comprueban atónitos sus habilidades con los órganos sexuales

Benidorm es un atractivo turístico internacional y Vicky Leyton se ha convertido en un reclamo para curiosos y turistas de medio mundo. Su espectáculo ha sido visto ya por más de seis millones de personas que han observado atónitas e impresionadas las cosas que es capaz de hacer con sus órganos sexuales.

Vicky, a sus 64 años, desnuda cada noche su cuerpo ante los focos y las atentas miradas del espectador. Se enciende la música y empieza el milagro. Durante media hora extrae todo tipo de objetos de su sexo: pañuelos, telas y flores. Después salchichas, pelotas, huevos, un bastón, una vela... El público aplaude como si estuviera ante el trucos de magia más increíble.

Uno de los instantes más delicados es, sin duda, cuando acerca las manos a su vulva y tira de un hilo al que están atadas hasta 17 afiladas cuchillas, de las anchas que utilizan los barberos. Del interior de su vagina salen las cuchillas, y luego demuestra a los espectadores que la contemplan a escasos centímetros que no es una ilusión, que es real, y corta con ellas hojas de papel. El momento culminante es cuando el cabaret queda a oscuras y enciende una pequeña bombilla en su interior. El espectáculo finaliza con un número único: acerca a la entrepierna una botella de vidrio de 20 centilitros, como un botellín de cerveza, y la descorcha con su vagina.

La actriz, que actúa en los bares ingleses, defiende el "arte del desnudo" y asegura que su espectáculo no es porno, ni erótico

Vicky Leyton no es una actriz porno, ni su espectáculo es erótico. "Simplemente la gente se divierte al ver algo curioso", explica la actriz que asegura que "ni se exhibe ni provoca". A su juicio, el desnudo profesional y bien hecho "puede ser arte", y siempre asegura que hace trucos de magia "con elegancia y respeto".

Vicky estudió durante 15 años ballet clásico en el Liceo de Barcelona y trabajó como bailarina. "Durante el franquismo las bailarinas trabajamos muy bien, pero después llegó el destape, el streep-tease y la prostitución. Todo se fue al garete", lamenta. Fue primera bailarina de El Molino y se recorrió las principales salas de El Paralelo barcelonés haciendo bolos, hasta que un amigo mago le propuso explorar el campo al que se dedica en la actualidad, y con el que se ha hecho famosa en medio mundo. "Al principio, le dije que estaba loco, pero preparé algunos trucos con él y me atreví a llevarlo adelante del público, así empezó todo", explica ahora orgullosa esta reina de la noche que admite que aunque la primera vez que hizo el número pasó mucha vergüenza, después de tantos años no le da la mayor importancia.

Después de 20 años actuando diariamente, con hasta tres pases diarios en los locales de la zona de turismo inglés de Benidorm se ha convertido en un referente internacional. Poca gente en Gran Bretaña no conoce a Vicky Leyton, que ha participado en programas de televisión y ha sido rebautizada cariñosamente como sticky (pegajosa) Vicky.

Los guías turísticos recomiendan su show tanto como la playa de Benidorm. El personaje popular, convertido ya en mito para los nacidos en Benidorm, ha dado nombre a un grupo de rock local. Algunos hasta la imitan y la siguen, intentando abrise paso en el complicado mundo del espectáculo. Como Bárbara que intenta emularla y se hace pasar por su hija para atraer a los turistas. La hija real de Vicky la acompaña en ocasiones como espectadora en su espectáculo, aunque ella sigue su propia carrera como afamada equilibrista actuando en los hoteles de Benidorm.

A pesar de que 300.000 personas ven su espectáculo cada año todavía guarda cierto pudor. Sus familiares canarios, son "militares y religiosos", afirma, y nunca entenderían su espectáculo. La jovial Vicky Leyton no piensa jubilarse, pese a estar camino de los 70 años. Sobre la sensibilidad de una parte tan delicada del cuerpo dice que no le afecta. Que se ha cortado en múltiples ocasiones y le han tenido que poner puntos. Pero ha tenido dos hijos maravillosos. Cuando actúa admite ella que hace "un trabajo como otro cualquiera", y encima triunfa encima del escenario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de agosto de 2007