Reportaje:

Y Horry volvió a hacerlo

El mayor triplista de los 'playoffs' de la NBA da la victoria a San Antonio sobre Denver

Nueva York

En el béisbol les conocen como Mister Octubre y en el baloncesto les llaman jugadores clutch. Son ese tipo de deportistas que en los momentos cruciales no dejan que la atmósfera o el ambiente debiliten por un segundo su capacidad de concentración. Larry Bird o Michael Jordan eran genios además de clutch. Hay otros que, sin ser baloncestistas espectaculares, han construido su leyenda anotando canastas inolvidables en el mejor escenario posible, los playoffs de la NBA, mientras el resto de la temporada se echaban a dormir. Ninguno ha dado mejores resultados que Robert Horry (Maryland, Estados Unidos; 36 años).

Big Shot Bob tiene seis anillos -el único en activo con tantos-, los mismos que Jordan y más que Magic Johnson o Larry Bird. También es, junto a John Salley, el único jugador que ha ganado la NBA con tres clubes distintos. Y ha visitado la fase final en cada una de sus 16 temporadas en la NBA y siempre ha pasado al menos de la primera ronda. Pero nunca ha sido el mejor jugador de su equipo. En Houston (1992-1996) era Hakeem Olajuwon y en Los Ángeles Lakers (1996-2003) estaban Shaquille O'Neal y Kobe Bryant mientras que en San Antonio de la responsabilidad se encarga Tim Duncan.

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Aun así, cuanto más intimidante es el escenario, en nadie han confiado más sus compañeros que en Horry. En 2001 y 2003 anotó triples inmensos en la final y en la final de conferencia respectivamente para sellar sendas victorias para los Lakers. Tras una temporada sentado en el banquillo, jugadores all star como Duncan, Ginóbili y Tony Parker cedieron por el bien del equipo la responsabilidad a Mister Junio, tiempo de playoffs, para poner el cerrojo con otro triple al partido (96-89) y posiblemente a la eliminatoria ante Denver Nuggets (3-1). A falta de 30 segundos, con 90-89 en el marcador, Horry distanció al cuadro de George Karl a cuatro puntos. Un mundo.

Pero, curiosamente, Horry cambiaría sus seis anillos, todos sus triples blindados ya en la vitrina de la historia de la NBA, por haber sido Jordan, Duncan o Karl Malone, por ser un símbolo, un miembro seguro en el Salón de la Fama. Horry piensa que en diez años nadie se acordará de él ni de sus canastas, ni mucho menos de sus ocho puntos de media en su carrera. Con sus nervios de acero y un instinto colosal para estar siempre en el lugar adecuado, Horry no crea las jugadas, sino que tienen como punto final sus manos antes de pasar el balón por la red. Tal vez se equivoque Horry, ya que seis campeonatos y convertirse en el máximo triplista de la historia de los playoffs de la NBA bien merecen un Hall of Fame.

A Olajuwon, Shaquille o Duncan se les exige alcanzar la perfección durante 81 partidos y llevar a su equipo a la postemporada. Entonces aparece Horry, con máscara y capa a la espalda, para rescatarles si se meten en problemas. Luego, desaparece y no se le vuelve a ver hasta el próximo año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 01 de mayo de 2007.

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