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COLUMNA

Vienen a Madrid a adoctrinarnos

Se acercan elecciones y el PP valenciano, liderado por el señor Camps, nos presenta parte de su programa. En primer lugar, nos ofrece la posibilidad de no ver TV3. Es decir, nos impide a los valencianos que gocemos del derecho a la libertad de expresión que nos concede la Constitución. Y es que no quiere que nos contaminemos de las pérfidas enseñanzas que propagan los catalanes a través de su cadena. Como buen padre, el presidente Camps no quiere que a través de TV3, los niños que para él, por lo visto, somos los valencianos, podamos aprender y enterarnos de cosas malas. Las verdades, la buena nueva, el catecismo, en suma, que debemos aprender las criaturas que formamos el pueblo valenciano, y que nos servirán para ser hombres de provecho el día de mañana, son las que nos predican los informativos de la TVV, de Canal 9, que con tanta eficacia y sapiencia dirige el inefable Luis Motes, a quien tanto debemos los peques valencianos por sus sabias enseñanzas. Qué buenos son estos padres. Qué buenos son que nos llevan de excursión. Pero por los caminos del "bien", no del "mal". Por los caminos previamente desbrozados y limpios de las malas hierbas. Y ahí tenemos los informativos de Canal 9 para comprobarlo. Claro que hoy somos muy niños. Y con nuestra pueril inteligencia, los valencianos no podemos apreciar el bien que se nos hace en esta Santa Casa. Cuyo domicilio principal está en la calle Cavallers y su delegación mediática en Burjasot. Está claro que el presidente Camps quiere ser un padre para nosotros los valencianos, procurando por nuestra sana formación.

Por eso, a la hora de conceder las licencias de Televisión Digital Terrestre, ha tenido buen cuidado de adjudicarlas a personas y empresas de toda su confianza. Como Pedro J., Jiménez Losantos, la empresa Mediamed Comunicación Digital, la COPE, etc., etc., negándose, por ejemplo, a adjudicar una licencia a InfoValencia TV, una empresa netamente valenciana pero, por lo visto, peligrosa. Son los grupos mediáticos de Madrid los que quiere Camps que vengan a adoctrinarnos a los valencianos. Son sus amigos y no le van a traicionar.

Curiosamente, el pasado jueves, la COPE vino a Valencia a emitir su programa La Linterna, que dirige César Vidal, desde la Universidad Católica de Valencia. Este ciudadano, días antes, en el chat del diario electrónico Libertad Digital, fue interpelado por un lector con la siguiente pregunta: "Se puede considerar que valenciano, balear y catalán forman parte del mismo sistema lingüístico sin ser sospechoso de ser un pancatalanista ni un antiespañol". La respuesta del ínclito César Vidal fue la siguiente: "Depende de lo que se entienda por sistema lingüístico, claro. Desde luego, en la Edad Media, los que hablaban esas lenguas consideraban que eran diferentes y que necesitaban la traducción de unas a otras. Es lógico porque el catalán es un dialecto del provenzal mientras que el valenciano y el balear son lenguas romances de raíces previas a la invasión islámica". ¡Bingo!. O sea, que el señor César Vidal sigue la teoría de la ilustre filóloga doña Rita Barberá según la cual, "cien años antes de que llegase el Rey don Jaime a fundar el Reino de Valencia, los valencianos ya hablábamos valenciano. El poeta Ar-Russafi escribía y hablaba en valenciano".

Y en cuanto a que esas lenguas diferentes necesitaban la traducción de unas a otras, no andaba desencaminado el sabio César Vidal. Todavía en nuestros días esa traducción ha sido necesaria. Durante los años de la transición, en un momento en que Lo Rat Penat tenía que elegir nuevo presidente, alguien propuso al poeta Xavier Casp. Miquel Adlert, su amigo, se opuso rotundamente alegando que Casp no podía aceptar esa presidencia porque le esperaba un gran trabajo: traducir al valenciano toda su ingente obra literaria que, hasta ese momento, venía escribiendo en catalán, como lo demuestra el haber obtenido diversos premios en los Jocs Florals de la Llengua Catalana celebrados en el exilio durante el franquismo. Primero fue la Flor Natural, luego la Englantina d'Or, en poesía, y más tarde el premio Concepció Rabell de narrativa.

El padre Camps no quiere que los valencianos nos contaminemos con las prédicas que lanza TV3. Por eso nos inunda con televisiones que dirigen sus amigos de Madrid. Ellos nos conducirán por la senda adecuada impartiendo su doctrina. Y con sus sabias enseñanzas, los valencianos, ¡apenas unos niños!, llegaremos a ser unos hombres de provecho el día de mañana. Que Dios se lo pague.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de abril de 2007