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COLUMNA

Eventos e inventos

Cada vez parece menos necesario tener algo interesante que comunicar o que debatir para organizar eso que con tan poca fortuna estético-lingüística se suele denominar "un evento". Basta con presupuesto y lugar "adecuados". Y con asegurarse la presencia de una o varias autoridades (se supone que de rango acorde a las ponencias) dispuestas a inaugurar o clausurar. Y siempre, a salir en la foto con las celebridades correspondientes. Si dispones de financiación suficiente para comprometer a un ramillete de premios Nobel, mediando galardón o sin él, te garantizas un protocolo como mínimo presidencial, y a veces hasta real. Aclaración imprescindible: que muchas veces nos parezca un derroche "a quienes no entendemos" no implica que los ilustres expertos mundiales, continentales, estatales, regionales o locales tengan ninguna culpa. Faltaría más. Y ya se preocuparán los anfitriones de que durante su estancia reciban los merecidos agasajos sin que les alcancen preocupaciones tan plebeyas como por ejemplo ésta: ¿para cuantas becas de investigación habría dado lo gastado en limusinas, hotelazo y grandes menús, sin hablar de dietas o remuneraciones? ¿Para cuántos médicos de familia?

El ejemplo más cercano de evento estrafalario y fofo lo hemos tenido en el llamado Congreso Internacional Violencia de Género organizado por Tolerancia Cero y la Conselleria de Bienestar. Tan bien diseñado estaba que ya se procuró concienzudamente que muchos de aquellos y aquellas valencianas que tuvieran algo interesante que aportar no estuvieran presentes, por si lo hacían con una visión crítica. Por ejemplo, las organizaciones de mujeres, que podrían haber puesto de manifiesto los incumplimientos gubernamentales. Por ejemplo, jueces y fiscales especializados, que quizá reclamaran más medios: la fiscal coordinadora de violencia Rosa Guiralt interpretó que es obvio que desde la conselleria evitan la controversia, porque "pondría en evidencia las carencias de estos juzgados, ya denunciados el año pasado a través de Amnistía Internacional". Por eso no se escuchó en el Congreso la denuncia de que todavía no se cuenta con las Unidades de Valoración Integral (un equipo de trabajo social, forenses y atención psicológica) a que obliga la ley y cuya puesta en marcha depende de la Generalitat.

Eso sí, a falta de Unidades hubo comilonas, por culpa de las cuales alguna sesión de tarde llegó a reanudarse con dos horas de retraso. Resultado: pesadas digestiones, intervenciones apresuradas y suspensión de coloquios. Bravo por el debate.

¿Y qué decir sobre la trascendencia pública de tan interesantes sesiones? Pues que no se hizo ni el menor amago de atención a los medios de comunicación más allá del discurso de la consellera inaugurando, acto que también provocó un retraso de hora y media en el inicio de las mesas. A ver si se enteran de qué es aquí lo que importa y a qué hemos venido. Y ya que hablamos de periodistas, el llamado Congreso tampoco ha encontrado un hueco para dar la palabra a la organización profesional y las informadoras que llevan años estudiando y actuando sobre el tema de la violencia machista en los medios, trabajo que de sobra le consta a Bienestar y cuyo mérito pionero resaltó Montserrat Minobis. Claro, las profesionales valencianas que saben de qué va podrían haber constatado cuánta desprotección se registra todavía detrás de cada "suceso" publicado...

En fin, será que la campaña activa todavía más el virus de los sectarismos, porque últimamente se están registrando numerosos "eventos" con escandalosas presencias y clamorosas ausencias. Leo que se han atrevido a conmemorar los 20 años del Palau de la Música de Valencia sin invitar al alcalde que lo hizo posible...Veo que el president de la Generalitat da plantón a Les Corts. Oigo que la Cámara acoge programas de radio en directo de tres emisoras privadas en castellano pero no de la pública valenciana... Alto. Un momento. Creo que esta última ya no es un nido de rojos catalanistas... ¿y entonces? Vaya lío. Aún tendremos que organizar un evento con versados en la organización de eventos (rama kafkiana) para dilucidar qué diablos aportan tan campanudos saraos al bien de la Humanidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de abril de 2007