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Reportaje:

Villalonga, el segundo valenciano con más poder en Cataluña

Jordi Pujol elogia la figura del empresario y político valenciano que llegó a presidir el Gobierno catalán

Una de las figuras más "poliédricas" de la historia valenciana, el abogado, economista y político Ignasi Villalonga, cuya aportación al mundo empresarial le valió en 1956 la Medalla de Oro de la Ciudad de Valencia, fue objeto ayer de un homenaje celebrado en La Nau de Valencia. Al acto asistieron el ex presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol; el ex alcalde de Valencia y actual comisionado gubernamental de la Copa del América, Ricard Pérez Casado, y el rector de la Universitat de València, Francisco Tomás, entre otros. Fue llamativa la ausencia de la plana mayor del PP en Valencia.

"El segundo valenciano con más poder en Cataluña", afirmó Pujol al recordar la etapa de Villalonga como gobernador general de Cataluña en 1935. El primero de esa lista de poderosos sería Sant Francesc de Borja, perteneciente a la noble familia gandiense del mismo nombre. Villalonga impulsó durante sus 25 días como líder político de Cataluña "un plan de infraestructuras y consiguió un traspaso de competencias en este campo", señaló Pujol, quien recordó que el nombramiento de Villalonga para ocupar este cargo -tras los sucesos de octubre de 1934- fue fruto de la presión de la Lliga Regionalista liderada por Francesc Cambó. "Le hubiera gustado más ser político que rico", sentenció Pujol.

El empresario valenciano se alejó de la política tras la Guerra Civil

"Yo no soy más que un político cesante que ha tenido que buscarse la vida en las finanzas", había declarado el mismo Villalonga al recibir hace 50 años la distinción municipal. Abogado de formación, la trayectoria política de Ignasi Villalonga (1895-1973) se truncó en la Guerra Civil. Con una inequívoca inspiración valencianista había ingresado en la Derecha Regional Valenciana de Luis Lucia en 1931, por la que fue diputado en 1934 y 1936. Villalonga orientó toda su energía hacia el ámbito económico, del que había surgido, con la implantación de la dictadura. Su recorrido empresarial había empezado en la Compañía de Tranvías y Ferrocarriles de Valencia, de donde había pasado al Banco de Valencia y a la presidencia de la Cámara de Comercio y del Puerto de Valencia. En 1940 entró en el consejo del Banco Central y cuatro años después alcanzó su presidencia. Su nombre va asociado a la creación o el éxito de empresas como Cepsa, Dragados y Construcciones, Macosa o Unión Naval de Levante, y se vincula a la fundación de la compañía eléctrica Fecsa. Entre 1943 y 1946 fue presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España, formó parte del Consejo Superior Bancario y fue miembro del Instituto Internacional de Estudios Bancarios. En 1965 impulsó la fusión del Banco Central con el Hispano-Americano, desautorizada por el régimen franquista.

En el homenaje también participaron el profesor de Geografía de la Universitat de València Josep Boira y, claro está, Fernando Villalonga, ex consejero de Educación y Cultura en el Consell de Eduardo Zaplana y sobrino nieto del homenajeado.

Además de ensalzar la figura de Villalonga, Pujol incidió en la difícil relación que mantuvo con Valencia durante sus 23 años de gobierno y en su defensa de la unidad de la lengua. El ex presidente de la Generalitat catalana también criticó ayer durante su estancia en Valencia el debate sobre la memoria histórica y aseguró que se esta llevando a cabo de una forma "imprudente", y que el mayor "mal" del que padece este intento por recuperar el pasado es "que se pretende atribuir a unos cuantos una superioridad moral frente a los otros". Después de haber sufrido la Guerra Civil, ahora "se va a producir una guerra de esquelas", declaró en referencia a las bajas de los dos bandos enfrentados durante la contienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de diciembre de 2006