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Crónica:Fútbol | Novena jornada de Liga

El Atlético sigue seco

El equipo madrileño empata con el Mallorca y lleva cuatro partidos sin marcar

El Atlético no pasó ayer del empate en Son Moix tras una actuación pobre en la que se vio superado en juego y ocasiones por un rival que, sin ser brillante, fue eficiente y persistente en su empeño. El equipo madrileño encaraba la cita como un examen parcial. El conjunto de Javier Aguirre firmó un prometedor inicio de temporada, pero, coincidiendo con las lesiones de Maxi Rodríguez y Petrov, en los últimos tiempos ha venido trazando una línea cada vez más irregular. En el Vicente Calderón reclaman un buen juego que no llega, y ven como los resultados van de mal en peor: hasta ayer, el Atlético contaba por derrotas sus tres últimos partidos oficiales (dos de Liga y uno de Copa).

MALLORCA 0 - ATLÉTICO 0

Mallorca: Prats; Valera, Nunes, Ballesteros, Navarro; Jankovic (Jonás Gutiérrez, m. 76), Basinas, Jordi López, Arango; Víctor (Kome. m. 63) y Maxi López (Tristán, m. 84). No utilizados: Moyà; Pisculichi, Pereyra y Dorado.

Atlético: Leo Franco; Antonio López, Perea, Pablo (Zé Castro, m. 60), Seitaridis; Galletti, Costinha, Luccin, Maniche (Agüero, m. 53), Víctor Bravo (Pernía, m. 73); y Torres. No utilizados: Cuéllar; Valera, Jurado y Miguel Ramos.

Árbitro: Delgado Ferreiro. Amonestó a Maniche, Navarro, Luccin y Ballesteros.

Unos 18.000 espectadores en el campo de Son Moix.

Si hubo un equipo que mereció marcar, ése fue el conjunto de Gregorio Manzano

El Mallorca llegaba al partido sin urgencias, aposentado en la zona tranquila de la clasificación y con un plus de autoconfianza gracias a su solvencia defensiva y su máxima eficacia goleadora: cinco tantos que, en ocho jornadas, le habían valido doce puntos.

Ayer no hubo goles por parte de nadie, pero si hubo un equipo que los mereció fue el Mallorca. Contra lo que habría cabido esperar, fueron los de Gregorio Manzano quienes salieron más acelerados. A los veinte minutos se habían hecho con el dominio del juego y habían dispuesto de dos ocasiones de gol. La más clara, tras una combinación entre Maxi López y Jankovic que dejó a Víctor solo frente a Leo Franco. El balón se estrelló en el palo y fue entonces cuando el Atlético cayó en la cuenta de que había un partido en marcha.

Los rojiblancos se pusieron manos a la obra para recobrar el terreno perdido en el centro del campo, con la controvertida tripleta que forman Luccin, Costinha y Maniche. Pero lo más cerca que estuvieron del área fue con un recorte tan espectacular como inofensivo del Fernando Torres y con un fallido intento de chilena de Galletti. Eso al menos sirvió para que, enfrente, el Mallorca aflojara el ritmo durante unos minutos. Pero al filo del descanso, una tangana provocada por un rifi-rafe entre Jankovic y Perea volvió a enchufar a los baleares.

Manzano movió las piezas en el intermedio para ceder el carril derecho al venezolano Arango, con mucho el hombre más peligroso del Mallorca. Aguirre optó entonces por romper su ineficaz trivote y dio un paso al frente con la entrada del Kun Agüero. Pero no pasó nada. Cuando le cayó el balón en los pies, el argentino insinuó regates,y autopases y amagó con sus habituales caracoleos. Pero básicamente estuvo desasistido y dio la impresión de hallarse incómodo en una dinámica de juego que favorecía la posesión de la pelota por parte del rival.

Mientras tanto, los locales siguieron dándose de bruces contra una diligente pareja de centrales, lo único que ayer funcionó bien en el Atlético. Por cierto, uno de ellos, Pablo, tuvo que ser sustituído tras lesionarse en una jugada fortuita. Aunque los colchoneros redoblaron su apuesta ofensiva con Pernía, la cosa no dio para más. A siete minutos del final, Agüero dispuso de la única oportunidad clara de su equipo, un disparo ajustado desde la frontal.

El Mallorca, fiable y serio en defensa, volvió a mostrar sus dificultades a la hora de ver puerta. Tristán, en baja forma, sólo jugó los últimos minutos y desperdició una buena opción. Antes que él, Maxi López y Víctor no demostraron más acierto. Arango estuvo intermitente.

El empate final dejó descontentos a todos pero fue justo castigo a las carencias de ambos equipos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de noviembre de 2006