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Crónica:Fútbol | Tercera jornada de Liga

Osasuna gana ante un Nàstic inoperante su primer partido

Osasuna venció su primer partido de la era Ziganda después de un encuentro raro, marcado por un gol en el primer instante del choque, otro tras un error garrafal en el último y un rival demasiado flojo y dubitativo. Con el equilibrio en el marcador, al Nástic sólo se le pudo evaluar durante cuarenta segundos. Resultado: una triangulación muy forzada, una pérdida de balón y un mal planteamiento defensivo. En ese momento, llegó el gol de Webó, tras una buena volea desde fuera del área. Los visitantes, en comparación con lo visto anteriormente, tampoco acusaron el golpe. Su juego siguió siendo romo, inocente y despistado. Más balones perdidos, escasas llegadas al área (casi todas rotas por fueras de juego), nula entrada de Portillo y falta de ideas en el mediocampo. Con tantas ventajas, incluida la del marcador, Osasuna no necesitó pisar demasiado el acelerador para imponer el tran-tran pausado que le interesaba. Hasta el minuto 40, todas las ocasiones de gol cayeron del lado de los navarros. Un remate lejano y desviadísimo de Makukula fue la única aportación ofensiva de los catalanes en ese periodo y en los veinte primeros minutos del segundo.

OSASUNA 2 - NÀSTIC 0

Osasuna: Ricardo; Javier Flaño, Cuéllar, Miguel Flaño, Corrales; David López, Puñal, Muñoz (Raúl García, m. 74), Delporte (Valdo, m. 74); Webó (Soldado, m. 90) y Milosevic. No utilizados Izquierdo, Cruchaga, Nekouman y Soldado.

Nàstic: Bizzarri; Ruz, Matellán, Llera, Óscar López; Campano, Morales (David Cuéllar, m. 46), Buades, Juan Díaz; Portillo (Irurzun, m. 63) y Makukula. No utilizados: Álvaro, Cáceres, Mingo, Serrano y David García.

Goles: 1-0. M. 1. Webó engancha un balón desde fuera del área.

Árbitro: Lizondo Cortés. Amonestó a Delporte, Matellán y Juan Díaz.

Unos 16.000 espectadores en el Reyno de Navarra.

Sin el ritmo inicial, Osasuna se relajó y el choque fue decayendo entre continuas paradas, faltas y pérdidas de tiempo. Los de Luis César Sanpedro carecían de cualquier atisbo de recuperación y se aferraban a Makukula desesperadamente, pero éste ayer decidió estropear sus remates cayendo en más fueras de juego.

Todo parecía tan sencillo que parecía esconder una trampa. El Nàstic, un conjunto que ya sorprendió al Espanyol, no podía resultar tan inerme. Pero no había truco. El conjunto tarraconense no se encontró en ningún instante. La tensión y una especie de orgullosa obstinación impidieron que los visitantes se rindieran, pero los argumentos futbolísticos seguían sin llegar. Ziganda trató de explotar la velocidad de sus hombres dando entrada a Valdo y a Raúl García y el fútbol de los navarros se volvió aún más cómodo. Makukula, en el 70, tuvo la única verdadera ocasión del Nàstic, un mano a mano que desbarató Ricardo. Pese a que todavía restaban quince minutos, no hubo más noticias del empuje visitante y Milosevic, al borde del final, aprovechó una enorme cantada de Bizzarri para recortarle y poner el punto final al partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de septiembre de 2006