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Alemania 2006 | Italia, a un título de Brasil

"Es la victoria de los obreros"

Gattuso y Lippi celebran el éxito y destacan a Buffon, Cannavaro y la "voluntad" de vencer

i>"Siamo campioni del mondo", cantaban los jugadores de Italia, imparable su alegría. Sí, Italia ganó el Mundial de Alemania. Así que desde ayer, en Berlín, en el mismo estadio donde tocó el oro en 1936 -su único oro en fútbol en unos Juegos Olímpicos-, Italia es tetracampeona. Cantaban, bailaban, se quitaba Gatusso los pantalones y los regalaba a la afición; recogía Materazzi un sombrero de copa que le lanzaba algun tifoso desde la grada... Sí, Italia ganó el Mundial de 2006 y en Berlín los hombres de Marcello Lippi lo celebraron a los grande.

Tal fue la euforia que la entrega del trofeo fue un caos: los jugadores recogían sus medallas y, mientras esperaban a que subiera el gran capitán, Cannavaro, "el mejor defensa del mundo" según Lippi, tocaban el trofeo, lo manoseaban, lo besaban. Tuvo que intervenir Joseph Blatter, el presidente de la FIFA, para poner orden y entregar el trofeo antes de que algún tipo vestido de azul lo levantara por su cuenta.

"Un alarde de precisión y de lucidez. Los jugadores han estado bravos", dice el técnico italiano

Italia es campeona del mundo. Así que cuando le preguntaron a Lippi que significaba eso en un momento tan duro para el calcio -con Luciano Moggi en los juzgados y la Juventus a punto de descender por amañar resultados- se enfadó: "¿Momento duro? No; es un momento de felicidad absoluta. Duro será para el resto de los países, que deben trabajar para tratar de conseguir lo que nosotros hemos ganado".

Sonaba Azurro (Azul) en la megafonía del estadio, la canción escrita por Paolo Conte, convertida en eterna por Adriano Celentano y Camoranesi cumplió su promesa: "Se lo prometí a los chicos", explicó después; "si ganábamos, dejaba que me cortaran la coleta". Al jugador de origen argentino le buscaron una silla, aparecieron las tijeras y... adiós a la coleta. Buffon, después, uso la misma silla para contemplar el maravilloso espectáculo que significaba ver a sus compañeros celebrar el título. "Nos ha costado tanto que nuestra felicidad es inexplicable", dijo después el cancerbero, proclamado como el mejor del torneo sin discusión. Lippi se descubrió ante él en la sala de prensa: "Si ha fallado Trezeguet es en gran parte por la presencia y la estructura de Buffon".

El pleno en el lanzamiento de penaltis que hizo Italia y que le dio la Copa tiene que ver, según dijo Lippi, "con el ánimo, con el corazón. Ha sido un alarde de precisión y de lucidez. Los jugadores han estado bravos". "Ganar así no ha sido una casualidad", aseguró antes de explicar su experiencia en trances semejante, pues ganó y perdió desde el punto de penalti finales de la Champions League con la Juventus: "En Roma, contra el Ajax, me giré y todos me pedían tirar. Ganamos, cinco de cinco, como en esta final. Contra el Milan, en Manchester, los jugadores se escapaban, nadie quería tirar, y perdimos". Ayer ganaron y Lippi confesó: "Es la alegría más grande que me haya dado nunca el fútbol".

Eso sí, reconoció que Francia había sido mejor durante los segundos cuarenta y cinco minutos del partido: "Físicamente, acusamos el cansancio. Nos salvó la voluntad de los chicos de ser campeones". También la actuación de Buffon, de la que destacó su parada a remate de cabeza de Zidane. Sólo tener que hablar de la expulsión de Zinedine le amargó algo el discurso al Paul Newman de Viareggio: "Zizou sabe lo que le aprecio y le valoro. Me duele que haya terminado así su carrera". Dijo no saber qué había sucedido para que golpeara a Materazzi, pero aclaro: "Nadie de los nuestros ha reclamado la atención del árbitro. Fueron sus ayudantes". Lippi, no podía ser de otra manera, celebró el título: "Pueden sentirse orgullosos de los chicos. Yo lo estoy. Del que ha jugado más y del que no ha jugado apenas. Han estado bravos. Para mí, es un orgullo y una gran satisfacción haber trabajado con ellos". Ellos son Zambrotta, Pirlo, mejor jugador del partido, Luca Toni, Grosso, el hombre del último penalti... y, sobre todo, el espíritu de Gattuso. Con una bandera italiana anudada al cuello, Gato, así le llaman, lo resumió todo. "Es la victoria de los obreros". Ganó Italia. A la italiana lo consiguieron, a la italiana lo celebraron. Cuestión de estilo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de julio de 2006