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Reportaje:TOUR 2006 | Tercera etapa

"¡Me he roto, me he roto!"

Valverde lamenta su retirada, la segunda sucesiva, cuando estaba en un gran momento

Enseguida lo supo. Nada más caer. Su compañero Óscar Pereiro frenó y Alejandro Valverde voló por encima del manillar de su bicicleta hasta dar en el suelo. Y, enseguida, el latigazo de dolor. "¡Me he roto, me he roto!", dijo al médico de su equipo, tendido inmóvil sobre la cuneta, con el sol golpeándole la cara y todos sus sueños esfumados. David Alonso se quedó a su lado para cederle su bicicleta, pero no había nada que hacer. "¿Por qué me ha pasado esto otra vez a mí? ¿Por qué me toca esto? ¡Con lo bien que estoy!", se lamentó el español ya en la ambulancia, camino del hospital AZM, de Maastricht.

Las ecografías confirmaron el diagnóstico inicial, una fractura limpia de la clavícula derecha, y hoy será operado en Murcia. Le esperan entre dos y tres semanas de recuperación y una incógnita: saber si podrá participar en la Vuelta a España.

"¿Por qué me ha pasado otra vez a mí? ¿Por qué me toca esto? ¡Con lo bien que estoy!"

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"Estoy muy decepcionado por la mala suerte que he tenido, pero también muy animado para recuperarme y volver lo antes posible a competir. Me habría gustado compartir el destino de este Tour con mis compañeros. Tengo mucha confianza en ellos. A mí me quedan muchos Tours por delante", comentó Valverde a la salida del centro clínico.

El pelotón corría nervioso en el momento de la caída. Era el kilómetro 199, a poco más de 17 de la meta, y los ciclistas subían la cota de Trintelen, de cuarta categoría, 1,7 kilómetros al 5,1% de desnivel. Todos querían estar delante. Todos aceleraban, frenaban, empujaban... "La carretera en esa última parte era muy peligrosa. Nosotros íbamos bien colocados, por el puesto 15º más o menos. Queríamos estar delante por la peligrosidad, para evitar cortes. Txente iba delante, yo a rueda de él y Alejandro a rueda mía. Entonces, nos han pasado, nos han cerrado y nos han hecho un emparedado. Alguien ha frenado, nos hemos tocado unos a otros y Alejandro se ha caído", explicó Pereiro.

"Se nos han roto todas las ilusiones para este Tour y ahora hay que recomponer la situación. Alejandro nos aseguraba alguna victoria de etapa porque tiene una clase increíbe. Cuando hemos pasado el puerto de Levée, me dijo que llevaba unas sensaciones muy buenas y que iba a intentar ganar la etapa. Su pérdida es irreparable. Yo venía como comodín y ahora puedo mirar hacia la general, pero sin Alejandro... No hay consuelo", añadió.

Lágrimas, negaciones con la cabeza, bajón total... La retirada de Valverde cayó con el mismo peso que él sobre la calzada. Ya se había retirado el año pasado, un 14 de julio, tras recibir un golpe en una rodilla en la contrarreloj por equipos en su primera participación en la ronda francesa. Esta vez llegaba todavía más fuerte y con los grandes favoritos fuera de órbita por el escándalo del dopaje.

"Otra vez todo el trabajo se ha ido abajo. El año pasado fue una lesión y éste una caída. El ciclismo es así. Tiene páginas duras, injustas, y este Tour se cobra víctimas cada día", explicó el director deportivo de su equipo, el Caisse d'Epargne-Illes Balears, Eusebio Unzue. "Era una zona ascendente y ni siquiera iban muy rápido. Normalmente, no pasa nada en una caída así, pero esta vez se ha roto la clavícula. Justo, cuando habíamos planteado el día para ganar la etapa. Teníamos todas nuestras esperanzas puestas en él", agregó.

"Es una faena gorda. Todo el año nos habíamos preparado para ayudar a Valverde en el Tour", se lamentó otro de sus compañeros, Xabier Zandio.

"Era un momento peligroso porque había muchos nervios por adelantar. Para Valverde iba a ser su día. Se le veía muy bien y nos había dicho que lo iba a intentar. Era un poco pronto para pensar en la general, pero era un día para estar delante. Todo se ha ido al traste. El Tour es el Tour y las caídas te tocan. Se van todas nuestras ideas de ganar y hay que pensar en otras cosas", concluyó Txente García Acosta.

"Valverde está muy desilusionado, pero es joven y tendrá más oportunidades", continuó Unzue. "El objetivo sigue siendo meter uno o dos corredores entre los diez primeros", explicó el mánager del equipo, José Miguel Echavarri.

El parte de guerra no acabó con la retirada de Valverde. El holandés Erik Dekker, del Rabobank, y el estadounidense Fred Rodríguez, del Davitamon, también abandonaron en ambulancia al verse involucrados en una caída. La peor parte se la llevó Dekker, que sufrió un fuerte golpe en la cara, con rotura de varios dientes, y tuvo que ser sometido a un escáner cerebral para descartar lesiones más graves. Dekker había anunciado que se retiraría del ciclismo precisamente tras el Tour.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de julio de 2006