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Reportaje:ATLETISMO | Comienzan los Campeonatos del Mundo

El hombre de los detalles

Paquillo Fernández marcha hoy al asalto del oro convencido de sus posibilidades

A finales de julio, durante una de sus periódicas estadías en Cracovia (Polonia), en las manos de Paquillo Fernández (Guadix, Granada, 1977) cayó un periódico que relataba minuciosamente la obsesión por el detalle que guiaba la preparación de Lance Armstrong. "Esto es, esto es", dijo Paquillo. "Esto es precisamente lo que distingue al campeón de quien quiere serlo. Esto es lo que hace a Robert Korzeniowski el mejor, lo que le hacía el mejor, igualito, igualito...".

Robert Korzeniowski fue hasta el año pasado el mejor marchador y quiere ser el mejor entrenador de marchadores de la historia. Korzeniowski es el entrenador de Paquillo Fernández, el marchador que ganó la plata olímpica en los 20 kilómetros de Atenas llevando prendido en el tirante de la camiseta un lazo negro en memoria de Manolo Alcalde, su entrenador de toda la vida, fallecido unas semanas antes. Robert Korzeniowski le ha cambiado la vida a Paquillo.

Paquillo, un hombre fijo de Guadix, de su altiplano, un hombre de pocos viajes y de mucha tranquilidad, ha descubierto el mundo. El año se le ha pasado en un suspiro, en un ir y venir, de experiencia nueva a experiencia nueva. Ha pasado semanas concentrado en Tijuana (México), también ha viajado a Polonia y se ha entrenado en diferentes lugares de España; ha vivido la experiencia de encerrarse unos minutos en una cámara frigorífica a -160 grados centígrados para ayudar a sus células musculares a regenerarse, a recuperarse de esfuerzos pasados y futuros; se ha impuesto en cuantas pruebas ha competido, incluidas tres de la Copa del Mundo; ha descubierto la importancia del detalle, del control, de saber en cada momento cuál será su próximo movimiento y por qué; se ha ganado el respeto de todos sus colegas marchadores. "Yo, que antes me pasaba el año en Guadix con Manolo Alcalde, me muevo mucho más", dice. "Es un cambio que voy asimilando poco a poco. Tengo fe en Robert y eso es lo básico. Hay que creer que todo lo que te dice tu entrenador es lo mejor que se puede hacer y luego hay que seguir su planificación, al 100%".

A Paquillo Fernández, subcampeón mundial en París 2003, subcampeón olímpico en Atenas 2004, le ha llegado el momento del oro. En su prospección de cara al Mundial finlandés, la prestigiosa revista estadounidense Track &Field News, la Biblia del atletismo, sólo cita a un español como favorito para ganar una prueba. Se trata de Paquillo Fernández. "Hace cinco años sí que habría estado agobiado ante la perspectiva, estaría como un flan si me dijeran que era el favorito, pero ahora, después de lo que he vivido, de lo que he aprendido, estoy totalmente tranquilo. Estoy perfecto. Me siento halagado cuando me dicen que voy a ganar, aunque luego, a lo mejor, en vez de primero acabe cuarto".

Los últimos años que pasaba encerrado en Guadix, Paquillo Fernández, con fama de frágil ante la presión, trabajó con una psicóloga. Pero ya hace meses que no la ve. "No he ido tanto con ella por los viajes, y también porque me he dado cuenta de que Robert es un psicólogo fabuloso", dice. "La base es controlarlo todo al 100% y a partir de ahí hacerlo todo con mucha seguridad y confianza, sin pensarlo más. Estoy cogiendo poco a poco la psicología de Robert, su seguridad, el saber cuándo hay que hacer las cosas... Espero seguir aprendiendo muchos años con él".

En 1980, en los Juegos de Moscú, Jordi Llopart abría la marcha triunfal de una especialidad que desde entonces ha mantenido estable el nivel de medallas del atletismo español en los grandes campeonatos. Después de él llegó Marín y luego otras generaciones, Massana, Plaza, García Bragado... Paquillo Fernández quiere ser el más grande de todos, quiere ser perfecto, tan perfecto por lo menos como su ídolo Korzeniowski, capaz de planificarlo todo y recibir nada menos que cinco masajes a la semana, si hace falta, o como Lance Armstrong...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 2005