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Necrológica:

Jef Raskin, 'padre' del Macintosh

En cada faceta del arte o de la industria hay siempre algún individuo que, pese a crear obras o conceptos que marcan tendencias o definen toda una nueva línea de pensamiento, son desconocidos para el gran público. Lejos del reconocimiento de otros especialistas en mejorar la comunicación entre humanos y ordenadores como Jakob Nielsen, experto en "usabilidad", o Jaron Lanier, luminaria de la realidad virtual, Jef Raskin fue uno de esos individuos que marcaron, de forma definitiva, la manera en que utilizamos hoy los ordenadores.

Matemático y filósofo de formación, complementada posteriormente con una tesis en informática -en la que, ya en 1967, defendía la tesis de que en los ordenadores debería primar la facilidad de uso sobre cualquier otra consideración-, Raskin es además reconocido como compositor e intérprete, escultor e, incluso, diseñador de modelos de aviones. Sus ideas sobre la interrelación entre humanos y ordenadores -plasmadas en artículos como el que lleva el directo título de ¿Serán algún día los ordenadores fáciles de usar?- empezaron a tomar forma palpable en Apple Computer, donde fue contratado para dirigir el departamento de publicaciones en 1978, después de una época como profesor adjunto en la Universidad de California en San Diego. Fue en Apple donde propuso la creación de ordenadores que fuesen realmente sencillos de manejar, sin complicaciones accesorias, llevando innovaciones como el interfaz de ventanas y el ratón desarrolladas en el Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto -el famoso PARC- a millones de personas. Su idea de un ordenador de pequeño tamaño, económico y sencillo de utilizar se convirtió, con algunas variaciones sustanciales, en el Macintosh original.

Una vez recibida la luz verde de parte de la dirección de la empresa que, en aquella época, disfrutaba de los beneficios de haber sido la primera en vender ordenadores personales, reunió un grupo de jóvenes ingenieros, incluidos antiguos alumnos suyos de la Universidad de California, y comenzó a definir una máquina en la que el usuario podía manejar y modificar directamente la información, no a través de comandos de teclado. Uniendo conceptos desarrollados en el PARC con otros creados en Apple, dotó al ordenador no sólo de un interfaz en el que lo que se veía en pantalla era lo mismo que se obtenía al imprimir, sino que añadió herramientas de alto nivel que los programadores podrían utilizar para ampliar las funciones incluidas con el ordenador y crear programas que utilizasen el mismo paradigma de manipulación directa y sencilla de la información.

Desencantado por la manera en que su idea original se había desdibujado -el Macintosh se convirtió ya antes de su lanzamiento en un producto mucho más caro y complejo que la idea original- y, sobre todo, a causa de sus profundas diferencias con Steve Jobs acerca de cómo debería desarrollarse el proyecto, fundó, en 1982, Information Appliance, una empresa dedicada a crear, como su nombre en inglés indica, dispositivos de información. Estos dispositivos serían, en palabras del mismo Raskin, "no como los ordenadores, que son máquinas diseñadas para ejecutar distintos programas, sino dispositivos con un procesador, como un ordenador, pero con una función específica".

Raskin consiguió convencer a Canon para que construyese y vendiese uno de estos dispositivos, el Canon Cat, que, a pesar de contar con algunas características innovadoras, no vendió más de 20.000 unidades y fue descatalogado a los seis meses. En 1987 empezaba la gran expansión de los ordenadores personales que hacían de todo y parecía no haber mercado para un aparato que Canon posicionó, erróneamente, como un simple procesador de textos distribuido a través de su división de máquinas de escribir.

La evolución a lo largo de 25 años de las ideas de Raskin sobre cómo debería ser la relación entre humanos y ordenadores se plasmó, aparte de en más de 500 artículos y ensayos, en su libro El interfaz humano -donde enuncia lo que define como "ergonomía de la mente" y formula un riguroso marco teórico sobre el que basar el diseño de los interfaces de usuario- y en la creación, a principios de este siglo, del proyecto The Human Environment (El Entorno Humano), basado en herramientas de código abierto y en el que la funcionalidad no viene dada por las características del software o el hardware, sino por las necesidades y la forma natural de comunicarse del usuario.

El interfaz, conocido como Zoomworld, utiliza el concepto de Zooming User Interface; no utiliza ventanas, sino un plano infinito por donde el usuario se desplaza como cuando se utiliza una cámara de vídeo, moviéndose de derecha a izquierda, arriba y abajo, acercándose o alejándose de la información, que se presenta unas veces como un punto en el espacio y otras como una página de texto o una imagen. Cuando se alcanza dicha información no se abre con un programa, sino que, directamente, se puede utilizar un juego de comandos elegible por el usuario de entre todos los disponibles en el sistema. Los programadores no crean programas cerrados, sino juegos de comandos que manipulan determinados tipos de información. Es la manipulación directa de datos que conocemos hoy día llevada varios pasos más allá. Raskin estaba totalmente dedicado a este proyecto, a través del Centro Raskin para Interfaces Humanos, en el momento de su muerte a causa de un cáncer de páncreas, el 26 de febrero, en su casa de Pacífica, California. Tenía 61 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de marzo de 2005