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Reportaje:FÚTBOL | Las penurias de una plantilla modesta

La cara cruda del fútbol

Jugadores y técnicos de la Gimnástica de Torrelavega llevan 36 días encerrados, en unas viejas instalaciones y en pleno temporal, para reclamar 181.000 euros de deuda

En apenas 25 metros cuadrados, entre banderines de equipos históricos, trofeos del pasado, manchas de humedad y colchones tirados por el suelo, duermen quince personas. Hasta que comenzó el encierro, esto era la sala de prensa. Hace frío, mucho frío, el edificio tiene más de 80 años y no es habitable. Las instalaciones son precarias. Los platos se friegan en los lavabos o con una manguera para que el agua vaya a parar al desagüe de las duchas. El pasillo del vestuario es el comedor. La salita del árbitro, un baño. Desde el pasado 24 de enero, hace ya 36 días, los veinte jugadores y el equipo técnico de la Gimnástica de Torrelavega, el decano del fútbol cántabro, se mantienen encerrados en el vestuario del club a la espera de que se les paguen los 181.000 euros que se les adeudan. La mayoría de los futbolistas no ha visto un euro desde noviembre. A otros, incluso, se les deben mensualidades de años anteriores. "Sólo estamos reclamando lo que nos pertenece como obreros del fútbol que somos. Lo hacemos por dignidad", explica Nando, el capitán del equipo. Además, Nando, casado hace unos meses, ha encontrado un apoyo muy especial para mantenerse. "En 1993, mi suegro estuvo encerrado en la fábrica Sniace junto a sus compañeros 48 días para defender sus trabajos. Cuando le dije que habíamos decidido hacer lo mismo, me contestó: 'Adelante y con dos huevos".

"No quisimos una cuenta a nuestro favor; no podemos pedir nada a trabajadores como nosotros"

El equipo sólo ha salido del gélido 'campamento' para ir a un entierro y jugar los partidos

El resto de las familias también apoyan el encierro y se pasan habitualmente por las gélidas instalaciones de El Malecón para dar un poco de cariño. Además de las familias, la ciudad se ha volcado para hacer más humanas las condiciones de este encierro. Varios restaurantes llevan diariamente la comida y la cena; una pastelería se encarga de la bollería y postres; una tienda de telecomunicaciones, al saber que no podían ver la televisión, se presentó a las pocas horas con una antena parabólica que instaló en el tejado; los equipajes los seca un ex jugador en su lavandería porque la Gimnástica tiene su secadora estropeada; las películas las trae el futbolista Ateca de su videoclub; las fotocopias de los apuntes para los estudiantes también las hace un jugador. Todo gratis. Incluso las deudas de los juegos de cartas están aplazadas hasta el pago de los atrasos. Eso sí, cuando los aficionados de la Gimnástica solicitaron abrir cuentas bancarias para ingresar dinero que iría a parar a los jugadores, estos paralizaron la idea. "No puedo pedir a un trabajador como yo que me dé parte de su dinero que igual la necesita él tanto como nosotros. Hay gente muy buena, que quiere mucho a la Gimnástica y que estaría dispuesta a entregarnos bastante dinero. Pero no lo queremos. A nosotros nos tiene que pagar el club", explica David. "La situación es muy dura y lo estamos pasando mal, pero tampoco es dramática", prosigue. También han encontrado la solidaridad de sus compañeros. Los cuatro cedidos por el Racing, que cobran del club santanderino, mantienen el mismo régimen de vida eremita que sus compañeros. "Somos un equipo y debemos apoyar a nuestros compañeros en todo", dice José María.

Los primeros días fueron los peores porque los futbolistas esperaban una respuesta más rápida por parte de todos. Por eso instalaron unas colchonetas hinchables para dormir en la sala de prensa. Sin embargo, a la semana, y antes de los dolores de espalda y las incomodidades, el padre del jugador David, forjador y calderero, creó una gran litera para que cupiesen todos los colchones en dos alturas. Desde entonces se descansa mejor, a pesar del la dureza de este invierno y de la humedad. "Parece que hemos cogido el calendario para ver cuándo hacía más frío y encerrarnos entonces. Hemos pasado dos temporales aquí dentro", explica el utillero, José García. Él soporta el encierro a base de calmantes. Una hernia le obligó el pasado domingo a visitar Urgencias: "Me dijeron que no me convenía quedarme aquí y que necesitaba reposo. Me marché del Hospital y esa misma tarde llegué a ver la segunda parte del encuentro. Después, otra vez al vestuario". También ha habido momentos de duelo. Hace dos semanas, la madre del portero Aguirre y del preparador físico fallecían, lo que minó la moral de todos. "Es muy difícil salir del encierro para ir a un entierro. Muy difícil", explica José. Pero todos siguen firmes en sus posiciones. Pese a que el cansancio y el hastío empiezan a dejarse notar. "Todos los días es una rutina. Lo mismo siempre, día tras día. Echas de menos a tu familia, tu habitación, tus amigos o hasta la sensación de quedarte solo durante un rato", asegura el joven lateral Mara.

Muchos futbolistas, además, compaginan el deporte con otras actividades. David, por ejemplo, ha pedido todos los días de vacaciones del año para el encierro. Ahora se le han acabado y tiene que volver, aunque a media jornada para estar más tiempo con sus compañeros. Aguirre, por su parte, se levanta a las siete de la mañana para trabajar en la explotación ganadera de su familia. El entrenador, Alejandro Cayón, trabaja de noche y, en cuanto acaba, vuelve al vestuario. "Veo a los chicos muy bien, muy unidos, y eso lo hemos notado en el campo. Pero las condiciones son muy duras y también repercute en el fondo físico. Están aquí metidos todo el día menos cuando entrenamos", argumenta el técnico. Las soluciones no son fáciles. El Ayuntamiento y el Gobierno de Cantabria solicitan los resultados de una auditoría para saber la situación real del club. José García, el presidente -al que este periódico intentó sin éxito localizar- , todavía no la ha entregado. "Necesitamos conocer las cuentas para saber el estado del club", explica la alcaldesa de la ciudad, Blanca Rosa Gómez Morante (PSOE). "Después, tanto el Gobierno como nosotros colaboraremos en lo que podamos. Lo que no nos podemos explicar es que firmamos un convenio en 2001 en el que dejábamos las deudas a cero y ahora exista un agujero de 1,4 millones de euros. Necesitamos saber por qué", prosigue la primera edil. "Este club es una bicoca. Tiene 400.000 euros de presupuesto y, sólo de subvenciones, recibe 300.000. Somos el equipo de Segunda B que más dinero recibe después del Ceuta. Y ahí está la deuda. ¿Qué ha pasado?", se pregunta Echevarría, el entrenador de porteros. "Esto va a ir para largo porque el club tiene una Asamblea Extraordinaria el 3 de marzo y, después, se podrán convocar elecciones, lo que supone un mes más de espera. Por eso confiamos en que encuentren una salida antes", apunta Nando, para el que "no hay más remedio que aguantar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2005