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Will Eisner, el gran pionero del cómic

Ha muerto a los 87 años el maestro de los maestros, el último vestigio de la época gloriosa del cómic norteamericano. Resulta difícil exagerar la importancia de Will Eisner: como autor de tebeos generó una obra prolífica que le mantuvo en la vanguardia creativa mundial durante décadas. No satisfecho con eso, Eisner también desarrolló una vertiente insoslayable como docente y teórico del cómic de enorme influencia. Por último, ejerció de promotor empresarial durante un periodo fundamental de la historia del llamado noveno arte. En el estudio que fundó en 1937 junto a su socio y amigo Jerry Iger empezaron a trabajar talentos como Bob Kane, creador de Batman, o Jack Kirby, el primer dibujante de Los Cuatro Fantásticos o Spiderman entre otros muchos.

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Eisner, sin embargo, no se hizo famoso como creador de un superhéroe, sino de un héroe a secas, The Spirit, que nunca tuvo superpoderes. Esto ya dice mucho tanto de los ideales como del sofisticado olfato de este autor nacido en Brooklyn, Nueva York, el 6 de marzo de 1917. The Spirit luchó contra el crimen sirviéndose sólo de su astucia y, de vez en cuando, de sus puños durante doce años, entre 1940 y 1952. Sus historietas llegaron a publicarse en 20 periódicos a la vez y llegaban cada domingo a cinco millones de lectores.

The Spirit no era, además, la típica tira de unas cuantas viñetas, sino un libreto de siete páginas que se convirtió en precursor del formato comic-book en el que se popularizarían luego tantos superhéroes.

Después de dar por terminada esta serie, Eisner desarolló una faceta de ilustrador que le llevó a centrarse en trabajos publicitarios hasta mediados de los años setenta. En ese momento, estimulado por la gran vitalidad del cómic underground que abanderaban autores como Robert Crumb y Gilbert Shelton, regresó a las viñetas.

El primer resultado fue Contrato con Dios, obra que presentó con la etiqueta de "novela gráfica", un término que ha tenido luego una enorme fortuna como símbolo de una renovación formal del cómic. Las novelas gráficas priman la sustancia narrativa y llegan a necesitar en ocasiones centenares de páginas. Ejemplo famoso de este formato es Maus, que le valió a su autor, el estadounidense Art Spiegelman, un premio Pulitzer.

Pero además de creador, Eisner fue profesor en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, donde formó a generaciones de autores. Como consecuencia de su labor docente, se publicaron dos importantes obras: El cómic y el arte secuencial, en la que explora las complejas relaciones entre el tiempo y el espacio visual de la página y La narración gráfica, trabajo complementario del anterior.

Will Eisner era hijo de un pintor judío que emigró de Viena a Nueva York, donde se empleó como decorador de escenarios. Su padre fue el primero en estimular las aspiraciones artísticas del joven dibujante, tal como queda reflejado en El soñador, una de sus mejores novelas gráficas de los últimos años. Cinco años después de fundar el estudio Eisner & Iger, el creador de The Spirit fue reclutado por el Ejército. Desde 1942 Eisner desarolló una importante labor divulgativa a través de un nuevo personaje, Joe Dope, que explicaba a los soldados nociones de primeros auxilios y otros aspectos trascendetales de la vida en el frente tales como la rutina para mantener limpio el fusil.

Su muerte el pasado lunes en Lauderdale Lakes, Florida, se debió a las complicaciones posoperatorias de la instalación de un cuádruple bypass. El corazón del cómic se ha roto junto con el de su gran pionero.

Will Eisner, en una imagen de 2003.
Will Eisner, en una imagen de 2003.EFE
The Spirit, su personaje más conocido.
The Spirit, su personaje más conocido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 05 de enero de 2005.

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