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Crónica:FÚTBOL | Sexta jornada de Liga
Crónica
Texto informativo con interpretación

Larsson aúpa al Barça

Los azulgrana, más desdibujados que nunca, derrotan al Numancia gracias a un gol del sueco

Àngels Piñol

El Barça se alzó ayer con el liderato que tanto deseaba (supera en dos puntos al Valencia) en un partido bronco y mirando el reloj hasta el último segundo. El encuentro estaba diseñado para ser un festival de goles con la presencia de Ronaldinho, Larsson, Eto'o y Giuly en el ataque y el invento resultó un fiasco ante el Numancia, que se negó a ser un invitado de piedra y bajó a los azulgrana de golpe a la tierra. El Barça se enredó con el experimento y sólo se reencontró a sí mismo cuando Rijkaard retiró a dos delanteros en beneficio de dos centrocampistas. Fue sólo entonces cuando Larsson, mimado por la grada, saltó más que nadie a la salida de un córner para marcar el solitario gol en el último tramo del encuentro. Por primera vez en lo que va de temporada, el Barça sufrió lo suyo para amarrar los tres puntos pero demostró que, a diferencia de otros tiempos, carácter no le falta. Soportó la fatalidad de perder a otro jugador por lesión (Edmilson fue retirado en camilla) y aguantó sin sufrir un ataque de nervios para asir el liderato.

BARCELONA 1 - NUMANCIA 0

Barcelona: Valdés; Belleti, Puyol, Márquez, Van Bronckhorst; Xavi, Deco; Eto´o (Edmilson, m.61) (Oleguer, m.65); Giuly (Iniesta, m.46), Larsson y Ronaldinho.

Numancia: Núñez; Pignol, Ochoa, Molina (Antonio, m.12), Juanpa, Graff; Palacios, Ros (Tevenet, m.75); Lee (Miguel Pérez, m.81), Moreno; y PIneda.

Gol: 1-0. M. 70. Larsson cabecea un córner botado desde la derecha por Xavi.

Árbitro: Muñiz Fernández. Mostró la tarjeta amarilla a Pignol, Ros, Pineda, Núñez, Belleti y Graff.

Camp Nou. 79.447 espectadores. Edmilson (m.61) y Molina (m.12) tuvieron que abandonar el césped a causa de sendas lesiones.

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Rijkaard alertó contra la euforia pero fue el primero en excitar al Camp Nou al alinear simultáneamente, por primera vez esta temporada, a sus cuatro delanteros. El experimento chirrió desde el principio porque la sala de máquinas del equipo quedó sólo en manos de Xavi y Deco, dos futbolistas de corte ofensivo. Más que nunca, se echó de menos la figura del mediocentro defensivo, al quedarse ayer Edmilson en el banquillo. La distancia entre líneas fue abismal. Desbocado y excesivamente revolucionado, el Barça pisó demasiado el acelerador sin plantar la pelota en el suelo y sin mirar con serenidad el partido. Fue una paradoja porque el día en que más talento se acumulaba sobre el césped, más les costó a los azulgrana generar peligro. El Numancia se negó a hacer de conejillo de indias y a punto estuvo el invento de salirle rana al Barça. La defensa soriana soportó sin excesivos problemas la desordenada y poco efectiva avalancha de los azulgrana, que, si hasta ahora jugaban de memoria, ayer se olvidaron por completo del guión.

Fueron el activo Pignol y Lee Chun Soo, quienes antes pudieron marcar. El coreano, sólo ante portería, hizo una pifia en el área que le costará olvidar. Esas dos incursiones pusieron los pelos de punta del Camp Nou, que se desesperó ante la desconocida y alarmante falta de puntería del Barça. El bagaje fue inquietante: sólo llegó tres veces a puerta con una falta (Ronaldinho), un cabezazo suave (Eto'o) y un disparo que fue fuera (Larsson). Rijkaard reaccionó rápido y cambió el planteamiento en el descanso: prescindió de Giuly, desaparecido ayer, y tiró de Iniesta, su jugador talismán por excelencia. La apuesta obligó a Xavi a alejarse del área y retrasarse hasta el puesto de mediocentro para redibujar un equipo más clásico.

Iniesta contribuyó a calmar el encuentro moviendo con mayor rapidez el balón, lanzando asistencias en vertical y encerrando al Numancia. Pero ni por esas. Rijkaard rectificó por dos veces y retiró a otro delantero (Eto'o) por otro centrocampista (Edmilsson). El cambio fue efímero y estuvo de nuevo preñado de fatalidad: el brasileño aguantó solo dos minutos en el césped porque en un salto en el que pugnó por un balón se lesionó de forma fulminante. Dirá el club que es una cuestión de azar pero ya van cuatro jugadores que, a las primeras de cambio -antes fueron Motta, Gabri y Sylvinho-, se rompen como el cristal. La situación era sumamente delicada y entonces, cuando menos se esperaba, llegó el gol. Xavi botó un córner y Larsson, que se sentía bajo sospecha por las ocasiones que había fallado en los últimos partidos, saltó más que nadie. Se elevó por encima de dos defensores y cabeceó el balón al palo contrario, haciendo inútil la estirada de Núñez, muy criticado por la grada, que le acusó de perder tiempo.

El gol serenó el partido y el Barça empezó a tocar y a encontrar los espacios que se vio obligado a dejar el Numancia que, hasta ese momento, se había contentado con defender en busca de un contragolpe que la defensa del Barça siempre abortó. Animado por el gol, el sueco se hinchó a combinar con Belletti, reconvertido en extremo derecho, en detrimento de Gio, ayer más defensivo. Pudo marcar un par de veces, al igual que Ronaldinho o Deco. Pero el gol de la tranquilidad no llegó y el Barça sufrió hasta el último segundo. El brasileño y el portugués intentaron retener el balón para evitar que el Numancia arrancara el empate. No lo logró y el gol de Larsson valió su peso en oro.

Belleti disputa el balón con Ros.
Belleti disputa el balón con Ros.VICENS GIMÉNEZ

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