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El onubense Antonio de Padua Díaz "se acerca a las vivencias de los marginados" en 'Poesía Armada'

Antonio de Padua Díaz (Huelva, 1962) ha evolucionado de una poesía de perfil esteticista a otra de compromiso con su último libro, Poesía Armada (El Sornabique & LF ediciones, 2003), en el que el yo poético adquiere un tono de denuncia social ante la realidad, aunque sin caer en un patetismo dramático.

El crítico literario y premio Andalucía de Novela de 2002, Manuel Rico, define así al poeta onubense: "Antonio de Padua Díaz pertenece a otra estirpe de poetas. Enlaza con la tradición civil de la poesía andaluza, española y latinoamericana y afronta el hecho literario desde su experiencia de la realidad: como víctima de una sociedad hecha a la medida de las leyes del mercado puro y duro". Y añade Rico: "como observador angustiado de los nuevos procesos que afectan a nuestra realidad. Su mirada crítica se acerca a las vivencias de los marginados".

Ese aturdimiento de la realidad actual lleva al poeta en este libro a elaborar unos versos teñidos de preocupación ante los avatares de la sociedad: el fenómeno de la inmigración, el hambre y la falta de fraternidad son tres constantes de su discurso poético: "El niño se quedó con la boca abierta: / ante el caramelo, en el quiosco, / que su madre le compraba; / el otro niño, en el mapa / más abajo en línea recta, / se quedó también con la boca abierta; / de sed y de hambre. / Así, cada siete segundos, uno". Pero ese "observador angustiado" al que se refiere Manuel Rico en su prólogo no es únicamente una conciencia rebelde sino que el verso revela una plenitud sentimental expresada con el lenguaje del corazón.

Poesía Armada se expresa en la misma línea inconformista y de desaliento iniciada en el poemario anterior titulado Estado de Sitio (Madrid, Vitruvio, 2001). Ambos libros han dado un giro de tuerca a la blandura expresiva de sus primeras entregas Poemas del paseante (Huelva, Diputación, 1993) y Santuario Azul (Huelva, Ediciones del 1900, 1995), éste último de temática amorosa, en los que el autor construía la crítica desde fuera.

Antonio de Padua Díaz afirmó ayer: "El poeta no se implicaba, lo veía todo desde la lejanía. Con una visión a ratos cínica y a ratos divertida, pero siempre alejado de la acción. En mis últimos libros el autor adopta una perspectiva de implicarse de lleno, con seriedad en los asuntos de su tiempo".

Ahora, en Cuadernos de un extraño, el próximo libro que prepara el autor, profundiza en el lado íntimo del poeta y la reflexión se vuelve más bondadosa. "El salto que hay entre Poesía Armada y Cuadernos de un extraño reside en que el poeta aparece más íntimamente, aunque siga con la conciencia crítica", señaló Antonio de Padua Díaz. El poeta se mira dentro y hay una mayor carga existencialista, según destacó el autor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de enero de 2004