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Juanma lesiona a Torres en el glúteo derecho

Golpeado por Juanma y Casar durante los primeros quince minutos del partido, Fernando Torres debió pedir el cambio con un "traumatismo muscular en el glúteo derecho", según la versión oficial del club, que también apuntó que ahora hay que "comprobar si hay rotura fibrilar".

El delantero del Atlético siempre quiso aprender de Marco Van Basten, jugador referencial para delanteros como él, puntas con manejo, versátiles en cualquier situación del juego, útiles dentro y fuera del área, largos y flexibles. Pero si los árbitros no lo cuidan Torres seguirá el camino del holandés hasta las últimas consecuencias. Van Basten se retiró a los 28 años. Torres no terminó el partido de ayer.

"Fue un partido muy alocado", comentó Gregorio Manzano, el técnico del Atlético; "de idas y vueltas. Pasaron tantas cosas que ambas partes fueron diferentes. Ellos entraron calientes y se vio un espectáculo poco vistoso, con pocas ocasiones. Lo más destacable fue la lesión de Torres".

Todo comenzó cuando Torres encaró a Afek y se le fue. Luego desbordó a Casar y se metió en el área de Ricardo por la izquierda. Allí se le interpuso Juanma, sin mala intención al parecer. El defensa se tiró en plancha para tapar todo lo que le permitía su humanidad y el delantero no se olvidó del balón ni hizo nada por eludir el golpe. Torres cumplió con su trabajo y procuró controlar la pelota para quedarse solo ante el portero. No lo consiguió porque Juanma se la quitó y luego le pegó en los tobillos, lo derribó, y le clavó las rodillas entre los glúteos y la espalda. Torres se quedó tendido en la hierba, se cubrió el rostro con el brazo y pidió atención médica.

Torres fue atendido en la banda pero siguió en el campo mermado. Cuando volvió a recibir un balón, de espaldas a la portería, le dieron un hachazo en los tobillos. El autor de la entrada: Casar.

Después de la última entrada, Torres ya no pudo correr. Intentó tirar un par de desmarques pero se frenó en seco. Se volvió al banquillo y reclamó el cambio. Por fin, Manzano y el médico del equipo, el doctor Villalón, se decidieron a sustituirlo. En su lugar entró el brasileño Rodrigo, un segunda punta que no es santo de la devoción del público del Manzanares.

"La segunda mitad fue un manual para olvidar", prosiguió Manzano. "Un gol de ellos tras tantos rechaces, fallamos un penalti y empatamos después... nos pusimos por delante y luego nos empataron. Muy alocado, en definitiva".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de diciembre de 2003