Quejas vecinales por la vuelta del 'botellón' al distrito Centro

Sonido de tambores, restos de botellas de alcohol en el suelo y decenas de jóvenes sentados en el suelo practicando el botellón. Ha pasado un año desde la entrada en vigor de la ley antibotellón y, con el buen tiempo, plazas de la zona centro como la del Dos de Mayo han vuelto a llenarse de jóvenes bebiendo alcohol en la calle.

"Sólo conseguimos estar tranquilos una temporada, y ya vuelve a estar la plaza casi igual que antes de la ley. Todos los días hay más de treinta llamadas de vecinos a la policía para que hagan algo, pero no hay manera", denunció ayer Pablo Armendáriz, portavoz de la asociación vecinal Plataforma del Dos de Mayo. El mayor problema, según los residentes, lo causan los jóvenes que, noche tras noche, "aporrean el tambor hasta las cinco de la madrugada. Es verdaderamente insufrible". "Además, está toda la zona llena de meadas y de malos olores", agregan.

La Policía Municipal vigila cada noche la zona, pero eso no impide, según los residentes, que los jóvenes beban alcohol en la calle.

Un viernes por la noche, la plaza está llena de gente. Aunque los jóvenes no son tan numerosos como hace un año, los ruidos de los tambores y de los gritos impiden dormir a los residentes. Algunos incluso han decidido vender su piso e irse a vivir a otras zonas de la capital más tranquilas. "Lo que no entendemos es que, una vez que consiguieron vaciar la plaza de botellón, ¿cómo es posible que haya vuelto a suceder?", se preguntan los vecinos.

A pesar de que, según la ley, los establecimientos comerciales no pueden vender alcohol después de las diez de la noche, con sólo insistir un poco es posible comprar cerveza o vino en algunas de las tiendas que hay en el distrito Centro.

Desde la entrada en vigor de la ley antibotellón, la Policía Municipal ha impuesto 15 multas diarias por consumir alcohol en la vía pública. Cada denunciado debe pagar 300 euros por la infracción y retirar los desperdicios de la vía pública. Los infractores pueden permutar el pago de las sanciones por servicios a la comunidad.

Las fiestas patronales, como las que se celebran estos días en Centro en honor a san Lorenzo, san Cayetano y la Virgen de la Paloma, son los únicos momentos en los que no se aplica la ley antibotellón y se deja beber alcohol en la calle.

Además, para los meses de agosto y septiembre el Ayuntamiento de la capital ha puesto en marcha una campaña de control de bebidas alcohólicas para erradicar el garrafón o alcohol de mala calidad de los bares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de agosto de 2003.

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