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Necrológica:

Pepe Dominguín, el último torero romántico

José González Lucas, conocido como Pepe Dominguín, falleció ayer en Madrid a los 82 años de edad, informaron fuentes de su familia. La muerte le sobrevino a consecuencia de una neumonía que se le presentó cuando se recuperaba de una fractura de cadera en el hospital La Paz. Pepe Dominguín, que había nacido el 15 de marzo de 1921, era el segundo de los tres hijos, todos toreros, de Domingo González Mateos, Dominguín. Destacó sobre todo por su dominio en el tercio de banderillas y alternó mucho con sus hermanos, Domingo y Luis Miguel.

El último romántico del toreo, Pepe Dominguín, ha muerto en Madrid. "Se ha ido como quería, como ha vivido tanto y tan intensamente, en torero", dijeron fuentes de la familia. Pepe Dominguín, el último vástago de la dinastía que llevó el apodo de su padre, estaba ingresado en la clínica La Paz recuperándose de una fractura de cadera cuando se le presentó la neumonía que le ha dado la mano a la parca.

Un hombre vinculado al mundo del toro desde la más tierna infancia y hasta prácticamente sus últimos días, vistió el primer traje de luces cuando contaba sólo 14 años de edad, tomó la alternativa el día de san Isidro de 1944 en Madrid, apadrinado por Antonio Bienvenida, y todavía ejercía la presidencia honoraria de la Asociación Nacional de Matadores de Toros, Novilleros y Rejoneadores Españoles, sindicato mayoritario del sector.

Pepe era hijo del gran Dominguín, Domingo González Mateos, nacido en Quismondo, una pequeña población toledana con mucha relevancia en la geografía taurina gracias precisamente a encontrarse en su término la residencia familiar, la famosa finca La Companza, donde se marcaron directrices y se tomaron decisiones que incidieron muy directamente en el devenir de "la Fiesta". Porque Domingo, el padre, matador de toros, fue, después de colgar el traje de luces, sobre todo, un excepcional estadista taurino en funciones de apoderado y de empresario. Y a propósito, fue Pepe Dominguín uno de los más importantes toreros que estuvieron bajo la tutela de su padre, alternando, naturalmente, en muchos carteles junto a sus hermanos, Domingo, el mayor, y Luis Miguel, el más pequeño. Pepe ha sido considerado como uno de los mejores matadores-banderilleros de la historia, además de que su estilo en conjunto sobresalió por su excelente técnica, su arriesgada actitud y su depurada forma.

Torero de raza, a quien también le acompañó un buen tipo. Torero proverbial y singular, como hombre deja asimismo una notable impronta, la de intelectual, autor de varios libros, el más conocido, Mi gente, donde habla de los secretos e interioridades, sugerentes y sugestivos, de la gran familia del toro. Otra obra suya, Rojo y oro, es claro exponente de su color ideológico, santo y seña del movimiento que combatió los desmanes de la última dictadura en España.

Su espíritu izquierdista transcendió tanto que el mismo Franco llegó a interesarse por él, queriendo saber de su personalidad y actividades, incluso situarlo con su propio nombre. Fue con motivo de una de las famosas cacerías en las que el general se distraía con la jet y la farándula. Nunca pudo sospechar Franco que un torero, en este caso Luis Miguel, el menor de "los Dominguines", fuera tan avispado y contundente, tan ágil de mente y arrojado. "Oye, Miguel -así se le llamaba a Luis Miguel en familia, sólo por su segundo nombre-, me han dicho que uno de vosotros es comunista, ¿cuál de los tres?", le inquirió Franco. Y el torero respondió sin titubear: "Los tres, mi general".

Ése fue Pepe Dominguín, comunista o lo más parecido cuando más difícil resultaba. Lo que está claro es su ideología progresista. Estuvo casado tres veces y todavía le esperaba una nueva boda. Su primera mujer fue la actriz María Rosa Salgado. Y su parentesco con el toreo es interminable. Además de los nombres de su padre y hermanos, las ramas de su genealogía se extienden hasta su hijo, Peloncho, que llegó a debutar como novillero con caballos. Era tío político de los matadores de toros Francisco Rivera Paquirri (fallecido en el ruedo), Juan Carlos Beca Belmonte, Ángel Teruel, Curro Vázquez y Paco Alcalde, el último actualmente banderillero, y tío abuelo de Francisco Rivera Ordóñez. Se relacionó con todos en el plano profesional y humano, y en ellos dejó su buena estela de persona y artista. El pasado 5 de abril, Pepe Dominguín fue objeto de un festival homenaje en la plaza de Trillo, en Guadalajara, en el que participaron destacadas figuras del toreo. Como hombre y como torero, Pepe Dominguín fue único.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003