Crónica:Crónica
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El Málaga da un paso de gigante

Un gol de Dely Valdés frente al Boavista da esperanzas al Málaga de continuar su aventura en la Copa de la UEFA

El Málaga consiguió por fin una victoria en un partido de ida. Es verdad que es exigua, pero de peores líos ha salido el equipo de Joaquín Peiró, que con el 1-0 sobre el Boavista mantiene todo el derecho a soñar con prolongar su aventura europea, y ya sabe que nadie regala nada.

En su primera participación en competición europea, el Málaga se maneja con una sorprendente solvencia. Sus épicas actuaciones en las dos eliminatorias pasadas en Leeds y en Atenas parecen haber conferido al equipo de Joaquín Peiró una madurez impropia de su inexperiencia, y si algo exhibe el club de La Rosaleda en la UEFA es confianza.

Lejos de contagiarse por la excitación ambiental, el Málaga encaró el partido más importante de su historia con el nervio templado. Por encima de la victoria, el objetivo era no encajar un gol, así que nada de aventuras. A fin de cuentas el Málaga ya ha hizo bueno frente a Leeds y AEK de Atenas sendos empates a cero en el partido de ida en casa. Conservar las posiciones defensivas para no verse desbordados por la velocidad de los centrocampistas del equipo portugués, su arma más temida, fue una obsesión para los jugadores del Málaga. Y durante buena parte del partido consiguió librarse se sufrimiento, hasta que en la segunda mitad el Boavista decidió buscar el gol.

MÁLAGA 1- BOAVISTA 0

Málaga: Contreras; Josemi, Fernando Sanz, Roteta, Valcarce; Manu, Romero, Sandro, Musampa; Darío Silva y Dely Valdés.

Boavista: Ricardo; Rui Óscar (Luis Claudio, m.45), Paulo Turra, Éder, Mario Loja; Martelinho, Ávalos, Pedrosa, Jocivalter; Goulart y Jorge Couto (Bosingwa, m.45).

Goles: 1-0. M.17 Dely Valdés remata sólo en el segundo palo un balón centrado por Darío Silva. Ta

Árbitro: Pier Luigi Collina (Italia). Mostró la tarjeta amarilla a Romero, del Málaga, y a Rui Óscar y Pedrosa, del Boavista.

Unos 18.000 espectadores en La Rosaleda de Málaga. Partido de ida de los cuartos de final de la Copa de la UEFA. La vuelta se celebrará en Oporto el próximo jueves día 20 (22.00 horas, Canal Sur).

Tampoco es que el Boavista diera muchas facilidades. Aplicó una presión extenuante en el centro del campo y abusó de las faltas para evitar que el Málaga armara su ataque. El equipo de Peiró casi nunca pudo elaborar jugadas y Sandro, a quien Pedrosa se pegó como una lapa, apenas tuvo contacto con el balón, una rémora demasiado importante para la producción ofensiva del Málaga.

Tampoco pudo usar las bandas. Manu apenas tuvo participación, y la de Musampa se produjo siempre en zonas muy alejadas de los dos puntas, lo que le obligaba a conducir demasiado.

A la primera que el Málaga enconró un espacio libre llegó el gol de Dely Valdés, otra vez el panameño, que antes de ayer cumplió 36 años, en un clamoroso despiste de los dos centrales del Boavista, que se juntaron en el punto de penalti y dieron la espalda al delantero que llegó sin oposición al balón centrado por Darío Silva.

Pero el gol no varió sustancialmente el comportamiento de los equipos. Ambos preocupados de no dejar un espacio libre, de la marca, de la presión, y de que el balón no circulara con fluidez. Sólo a base de envíos directos a los puntas, el Málaga consiguió superar la maraña y adelantar el escenario de actuación. En la segunda vez que pisó el áera, Manu volvió a marcar, pero en posición de fuera de juego.

Aún dispuso el Málaga de otra clara oportunidad de ampliar el marcador antes del descanso en un disparo raso aunque centrado de Musampa desde la frontal del área al que el portero Ricardo respondió con una estupenda parada.

En la segunda parte, Jorque Pacheco, entrenador del Boavista, quiso dar un giro a la situación. Metió de salida a dos delanteros, Luiz Claudio y Bosingwa, y más adelante a otro más, el canterano Juri. Y el Boavista mejoró su trato con el balón y sus maniobras, metió al Málaga en la cueva y, aunque no llegó a disponer de oportunidades muy claras de gol, sembró una sensación de peligro constante. Peiró echó mano de Canabal y Leko con la orden específica de tirar el equipo hacia arriba. Los cambios dieron más presencia al centro del campo, aunque fue sobre todo su solvencia en defensa la que permitió lograr el objetivo inicial de mantener la portería imbatida. Una vez más, a la afición del Málaga toca sufrir, pero sabe que hasta ahora la aventura ha merecido la pena.

Dely Valdés intenta cabecear un balón ante Ávalos.
Dely Valdés intenta cabecear un balón ante Ávalos.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 13 de marzo de 2003.

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