La profesora Gisele Barret afirma que el teatro 'mejora el aprendizaje de los niños'

San Sebastián - 10 jul 2002 - 22:00 UTC

La utilización del teatro como un recurso educativo 'mejora el aprendizaje de los niños y su desarrollo personal', así como 'la relación entre los alumnos y entre los estudiantes y los adultos' tanto dentro como fuera de la escuela. Así lo defiende la doctora en Pedagogía teatral Gisele Barret (Orán, Argelia, 1933), no sin antes apuntar qué entiende por teatro: 'Es un término amplio, una conjunción del juego simbólico, de la expresión dramática y, a veces, de diferentes artes'.

Barret -que participó ayer en San Sebastián en el seminario El teatro en la escuela, organizado por los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco- afirma que 'el arte y la educación son disciplinas que han estado demasiado tiempo separadas, incluso en oposición', para insistir a continuación en que el teatro 'es un recurso, una fuente de apoyo para enseñar cualquier asignatura'. Sin olvidar que el teatro en sí es una materia más que los niños pueden practicar en la escuela y que redundará en una mejora de su expresión corporal y oral.

Profesora de expresión dramática en la Universidad de Montreal, directora de tesis en varias universidades y formadora de formadores, Barret explica que el teatro puede parecer 'una actividad lúdica que está fuera del programa de asignaturas y de la obligación', cuando, en realidad, es 'una metáfora' que ayuda al aprendizaje 'pasando por los caminos más placenteros'. De ahí que se presente como una herramienta especialmente útil en la educación especial orientada a los niños y jóvenes que padecen alguna discapacidad o dificultad en su proceso de aprendizaje.

Formación del profesorado

El modelo defendido por la profesora Barret no siempre es fácil de llevar a la práctica, ya que requiere el concurso de los profesores, las instituciones educativas y los padres de los alumnos. 'Es el triángulo básico que ha de estar convencido de que este modelo es bueno y mejora el aprendizaje y el desarrollo personal de los niños', recalca.

Ahora bien, Barret incide sobre todo en el papel del profesorado, que, en su opinión, tiene que 'abrir su mente y resistir la posible presión de los padres y las instituciones educativas', que tienden a poner el acento en el cumplimiento de los programas escolares. Este cambio pasa por algo fundamental: la formación de los maestros. 'Suelen tener un nivel de ansiedad muy fuerte' ante el panorama de no acabar el programa, 'no saben cómo' introducir el teatro en la clase y 'piensan que están perdiendo el tiempo', expone la pedagoga.

Y reitera que para apostar por el uso del teatro en la escuela, los profesores deben 'sentirse seguros' y 'creerse que van a ganar tiempo'. 'No somos mayoría, es evidente. Pero hace 30 años no había nada y ahora tenemos cursos de posgrado, tesis y grupos de investigación', concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 10 de julio de 2002.

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