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ZAPPING

Paquete con paquete

Los movimientos de audiencia recuerdan a los del turismo. De repente, todo el mundo acude a la misma playa a la misma hora y transforma un rincón del mundo en oasis consumista con concursos Miss camiseta mojada o su equivalente masculino: el desfile Paquete con paquete. El mogollón deteriora los matices del ocio pero convierte lugares decadentes en rentables minas de oro. Es el caso de Eurovisión, que recobró un esplendor que duró lo que tardaron Rosa y su sexteto eurolalalá en quedar los séptimos.

Celebration de marras

Un nuevo formato con retos grotescos e inhumanos se instala en las televisiones

Nos duele que los guiris prefieran el sol letón al sol olé, y demostramos que, aunque no sabemos perder, sí sabemos indignarnos al grito de ¡Arriba España!, éxito cuya cara B es ¡Viva la muerte! Pero la mucosidad patriotera también se contagia al ambiente que rodea la selección del testicular Camacho o a las relaciones entre sindicatos y Gobierno, colectivos subvencionados con los impuestos de todos. Atención, pregunta: ¿Tenemos la canción de Eurovisión, el Gobierno, la selección, los sindicatos y la televisión que nos merecemos? Mmm. Pasapalabra.

Todo por la pasta

Para contrarrestar tanto derrame de audiencia, La 2 emite un programa titulado La aventura del saber, presentado por María San Juan y Salvador Valdés. El martes salió Santiago Auserón, el Valdano del rock, y denunció la banalización del ecosistema musical. La semana pasada, el espacio incluyó imágenes de Faemino y Cansado, que iniciaban su show diciendo: 'Recordad que todo esto lo hacemos por la pasta'. La noche anterior, Sardá, que está en plena forma y que ha reinventado su Señor Casamajor convirtiendo a Galindo en calentorro muñeco de ventrílocuo, había despedido su programa con un discurso similar: 'Vuestra presencia delante del televisor hace que se puedan pagar muchos créditos hipotecarios'. Darle al espectador la oportunidad de formar parte de una ONG que ayuda a dar una vivienda digna a los marcianos convierte la experiencia de mirar la tele en una actividad de una gran trascendencia moral. Gracias, pues.

Te cuento lo que pasó

Hace unos años visité un programa que presentaba Valdés y hablamos del escritor ruso Edouard Limonov. Al cabo de un tiempo, Valdés invitó a Limonov y le hizo una entrevista estupenda. Ahora, el escritor está en la cárcel acusado de actividades terroristas que, como es lógico, niega haber cometido y viendo, supongo, partidos del Mundial a horas surrealistas. Les cuento todo eso para que no piensen que salir en un programa cultural le da a uno inmunidad. Ocurre más bien lo contrario: haber estado en la cárcel sí es una buena manera de triunfar en televisión. Por cierto: en las cárceles de todo el país, a partir de mañana, sonará la letanía del Ave María no de Schubert ni de Gounod, sino la de David Bisbal que, todos juntos, vamos a aburrir.

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