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QUÉ PASA EN... | PROPUESTAS

Logroño

La calle de los bares

Conocer Logroño es sinónimo de conocer el vino, y al pasar unos días -o unas horas- en la capital riojana conviene no perderse la calle del Laurel (Casco Viejo). Laurel es una vía vieja, estrecha, que presenta una de las mayores concentraciones de bares por metro cuadrado de la zona norte. Conocida también como 'La senda de los elefantes' por las 'trompas' que ha generado, cada local tiene su especialidad culinaria. Así, desde pinchos morunos a los denominados cojonudos (rebanada de pan con huevo de codorniz frito, rodaja de chorizo y tira de pimiento), pasando por los champiñones con gamba o las orejas de cerdo rebozadas.

Comer

Para buenos paladares la parada obligatoria es el Marón (Portales, 49 entreplanta; 941 27 00 77), que presenta la carta de vinos más completa de la ciudad. Tampoco hay que dejar de visitar La Chatilla de San Agustín (San Agustín, 6; 941 20 45 45), donde el restaurador Fernando Andrés cocina especialidades como las verduras y el cordero. También es recomendable el Restaurante Lorenzo (San Agustín, 14; 941 21 01 46) donde buen trato y saber hacer se dan la mano.

Copas

Para cerrar la jornada, si el cuerpo lo permite, Logroño presenta varias alternativas para el copeo. Es recomendable el Café Bretón (Bretón de los Herreros, 32; 941 21 32 26), tradicional punto de encuentro y garito de solera. Cerca de allí se encuentra El Dorado (Portales, 81; 941 22 69 00), un punto importante del rock logroñés. A última hora, la Plaza del Mercado, en pleno Casco Viejo, congrega a buena parte de la juventud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de marzo de 2002