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El Sporting barre y elimina al Alavés

A las puertas del liderato en Primera División, al Alavés se le sigue atragantando la Copa, torneo del que se ha visto apeado prematuramente en las últimas temporadas, justo las de su explosión como equipo de hechuras europeas. Anoche sucumbió sin paliativos ante un inspirado Sporting, del que recibió un correctivo inapelable, aún más de juego que de goles.

El equipo vitoriano se vio incómodo en su papel de favorito en la elimintaria. Acostumbrado a sacar petróleo de la presión y el orden, y del concepto de juego en bloque, el cuadro de Mané pretendió al principio solventar el compromiso con temple, a base de rondos y de toque. Su sorpresa fue mayúscula cuando ya a las primeras de cambio vio como el Sporting le superaba de punta a cabo usando las armas de los equipos más pulcros y aseados. Está el conjunto de Pepe Acebal en Segunda División, bien metido en mitad de la tabla, pero tras largos años abonados a los despropósitos, los gijoneses sacan ahora con frecuencia el manual de estilo; quieren la pelota y la juegan.

No hizo nada mencionable el Alavés en el primer tiempo, con un 4-4-2 dispuesto y con Witschge muy esquinado en el costado izquierdo. Iván Alonso y Vucko, los delanteros suplentes, andaban desconectados del resto, todo ello mientras el Sporting le iba poniendo en bandeja al también suplente Soto una noche de gloria, que el delantero rojiblanco aprovechó sólo a medias, tras piciar dos remates fáciles y estampar un zurdazo en el poste en el primer tiempo.

El Alavés irrumpió por fin en el partido justo tras el descanso, con dos remates envenenados de Alonso y Witschge. Cuando el cuadro vitoriano le iba cogiendo el tono a la noche, y el público gijonés andaba enredado en broncas con el arbitraje de González Vázquez, el controvertido Soto afinó la puntería y culminando un gran contraataque rojiblanco le echó una losa encima al equipo de Mané.

Intentó luego el Alavés reparar el descosido, recurriendo al concurso de sus dos delanteros titulares, pero por entonces el Sporting ya estaba lanzado a por la eliminatoria, que pondría pronto a buen recaudo, todavía con un cuarto de hora largo por jugar, gracias a un ejemplar ejercicio de estrategia a la salida de un golpe franco. El defensa Pablo Amo sorprendió apareciendo en el área vitoriana, para conectar una dejada de cabeza que el inevitable Soto empujó a la red casi bajo la línea de gol. Algunos escarceos de Iván Alonso quisieron maquillar la derrota visitante, pero la noche estuvo más cercana a la goleada local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de noviembre de 2001.

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